Dormir en una buena cama se ha notado y además Víctor se
encuentra mejor. Salimos alrededor de las 10:00 y tras dejar las maletas en
consigna en el Windsor Hotel, volvemos en bus al aeropuerto ya que hay mejor
combinación para llegar al centro. Aquí compramos
una tarjeta de ida y vuelta al centro en un tipo de metro
hasta la parada de Pechtree Centre.
hasta la parada de Pechtree Centre.
Salimos al exterior, a las calles que aún conservan algo de
nieve
y en algunos tramos hielo y nos dirigimos
hacia el lugar donde se encuentra el Georgia Aquarium, en la Baker
Street 225, pasando antes por un parque donde Víctor, ya comienza a disfrutar
de su tema, ha visto un mirlo americano y otros pájaros, sobre todo uno rojo
que cuando luce al sol es precioso,
con su cresta y su porte.
Vamos a una cafetería para hacer un poco de “americano” y comprarnos un café con leche grande, en un vaso térmico más grande que los de Cola-Cola y nos lo tomamos en el parque, viendo pajaricos.
Vamos a una cafetería para hacer un poco de “americano” y comprarnos un café con leche grande, en un vaso térmico más grande que los de Cola-Cola y nos lo tomamos en el parque, viendo pajaricos.
Damos una vuelta más y decidimos entrar en el GEORGIA
AQUARIUM, que, aunque se puede pagar con tarjeta, (ya no estamos acostumbrados
porque en Ecuador no se podía en casi ningún sitio) pagamos en billetes dólar y
terminarlos.
La entrada son 35,95 cada uno, más las tasas 5,75, total 77,65 $. Entramos a las 12:40 y comenzamos por ver la parte de los peces tropicales, que es una parte preciosa ya que la mayoría tienen mucho y muy diverso colorido. Luego pasamos a ver el gran mundo oceánico, con sus enormes meros, rayas, águilas, mantas rayas, gran manta raya, Leopard whyipray, tiburones de punta negra, tiburón cebra, y los enormes tiburón ballena, que vaya boquita que tiene cuando le dan de comer, absorbe todo. Todo esto desde distintos puntos o ventanales en principio, luego a subidos en una cinta transportadora y al final en una gran cristalera en la que se apreciaba toda la gran “piscina” oceánica que es la mayor del mundo.

La entrada son 35,95 cada uno, más las tasas 5,75, total 77,65 $. Entramos a las 12:40 y comenzamos por ver la parte de los peces tropicales, que es una parte preciosa ya que la mayoría tienen mucho y muy diverso colorido. Luego pasamos a ver el gran mundo oceánico, con sus enormes meros, rayas, águilas, mantas rayas, gran manta raya, Leopard whyipray, tiburones de punta negra, tiburón cebra, y los enormes tiburón ballena, que vaya boquita que tiene cuando le dan de comer, absorbe todo. Todo esto desde distintos puntos o ventanales en principio, luego a subidos en una cinta transportadora y al final en una gran cristalera en la que se apreciaba toda la gran “piscina” oceánica que es la mayor del mundo.
Visitamos otra parte oceánica de
cangrejos gigantes, ocelotes, otros pasillos con nutrias marinas, caballitos de
mar, dragones de mar, pingüinos, medusas de varios tipos y colores y dejamos
para el final, hacia las 14:30, el show de los delfines, muy bonito y casi
definirlo como un musical, ya que está representado como tal. Muy bonito ya
sabemos lo espectaculares y 07piruetas bonitas que hacen los delfines, solamente
ellos o llevando de un lugar a otro a sus cuidadores.
Terminado el show, vamos deprisa
a ver como dan de comer a tiburones, aunque solo vemos al ballena, ya que
tenemos que regresar para comer y el
check-in. Aunque Víctor dice lo que
regresamos al Pechtree Centre, para hacernos un menú de hamburguesa a la
parrilla con patatas, coca-cola y un helado, en lo que nos gastamos 10,20 $.
Vamos al metro para regresar al
hotel y, aunque nos han dicho que llamando a un teléfono nos enviarían las
maletas a la terminal del aeropuerto del sur, tenemos que regresar al Windsor a
por ellas, por lo que se desplaza Víctor mientras yo voy buscando el mostrador
del check-in con Delta Airlines, que después de preguntar en 3 lugares
distintos, una persona me acompaña y me indica el mostrador de Delta-KLM-Air
France-Alitalia; una vez situado regreso para cuando regrese Víctor con las
maletas, facturar rápidamente pero en el mostrador se complica, llamada
telefónica porque hay problemas (pensamos overbooking) pero al final se arregla
y pasamos los “temidos controles” que aún sin llevar nada, detectan algo en mi
rodilla (me había quitado todo, hasta las zapatillas) y parece ser que era la
hebilla de la cremallera. Me hacen pasar y seguimos para el embarque, a las
18:16, con salida a las 19:11 y regreso a España.
Termino de escribir en el
avión de regreso una vez me he tomado un wisky “Canadian club Reserve” de 9
años. Nos vemos………
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