Hoy es día de esperanza, y a Víctor se le nota, tiene
infundadas esperanzas de que llegaremos
a conectar con el vuelo de Amsterdam y/o llegaremos a tiempo al AVE con destino
Valencia.
Aquí la ducha tambien en de alcachofa con cables como en Galápagos,
Efectúo compra de galletas saladas, cacao y chocolate para
tener en las horas que nos esperan en el vuelo y los aeropuertos.
Cuando vamos a salir para el aeropuerto soy consciente de
que he perdido o me deje olvidada en el taxi el forro polar de la chaqueta; le
comento esto a Patricio, y sin dudarlo se brinda a llamar con su móvil al
teléfono que figura en la factura del taxi que nos porteó anoche hasta el
hotel, y le dice que la tiene pero que está manejando otro coche, que de 14:00
a 15:00 se pasará por el aeropuerto a entregármela. Cuando nos deja Patricio en
el aeropuerto me indica el lugar donde los taxistas tienen una zona en la
planta baja. Al llegar pregunto allí y me indican que no podrá ya que no es un
taxista del aeropuerto y allí solo van los del aeropuerto. Intento contactar
con él pero no me contesta y le dejo un mensaje en el contestador.
Vamos a hacer el check-in y a ver si tenemos suerte con los
vuelos que nos asignan y las escalas que hemos de hacer. Lo primero que nos
informa es que los certificados que le solicitamos de que habíamos asistido al
embarque pero que el vuelo no se efectúa por motivos del tiempo en Atlanta los
tiene ya preparados y envía a una persona a buscarlos a la oficina; a
continuación nos informa de que salimos en el vuelo de las 14:30 y el siguiente
lo tenemos desde Atlanta a Madrid directo, sin pasar por Amsterdam, pero que no
puede enviar las maletas a Madrid directamente ya que el vuelo sale mañana a
las 19:00 horas y tampoco puede hacernos el check-in por el mismo motivo: sale
el día siguiente. Le pedimos si hay posibilidad con otra compañía y otro
itinerario que podamos contactar con el AVE,
Madrid – Valencia del día 31 y aunque llama por teléfono a la persona
que se encarga de este tema, no hay posibilidad de mejorar el trayecto que nos
proponen.
Por si estaba yo preocupado por pasar 12 horas en el
aeropuerto de Atlanta, ahora van a ser nada menos que 22, y además de eso,
hemos de recoger las maletas en Atlanta y volver a facturar las maletas en el
vuelo de salida. Nos informan que el embarque comenzará a las 15:30 horas.
Una vez conocida la hora de embarque, llamo a Patricio para
que vuelva a llamar al taxista que nos condujo a su hotel, para que vuelva a
recordarle la entrega y la hora, y al mismo tiempo que me envíe la factura de
50 $ del Hotel el Parque, que la noche anterior no me la hizo. Me llamará en 10
minutos para informarme. En pocos minutos me informa que no le contestan al
teléfono que le he dado, y le comunico el otro que figura en la factura. Como
veo que esto no se va a solucionar pasivamente para mi beneficio, voy a
Información turística a preguntar dónde puedo interponer una denuncia al
taxista (les quitan 4,5 puntos del carnet de conducir). Me ayudan a buscar a la
policía para efectuar el trámite, pero……. cuando estoy hablando con ellos y son
las 14:30, aparece Patricio con la chaqueta y la factura, para entregármelas,
con lo que no sigo con la denuncia y nos dirigimos a la puerta de embarque.
Cuando llegamos están preguntando por los Sres. Gallego, y en concreto a
Romualdo Gallego. Mi maleta ha sido selecionada para un registro rutinario y debo acompañar a
una persona de seguridad hasta el lugar donde se encuentra.
Efectúan un registro muy superficial y vuelvo con otras
personas a la puerta 7 de embarque. Nuevo pase de la mochila por el control de
la policía y cuando llego llaman a Victor para hacerle una revisión rutinaria
de la mochila de mano. Aquí Victor está hablando con María, una chica de Valladolid (que también
estaba en el hotel), y que a su novio Nacho le han llamado, como a mí, para el
registro de la maleta. Embarcamos y salimos con rumbo “to Atlanta”
A la llegada hacemos el control de pasaportes con Nacho y
María, que llevan 3 meses entre Ecuador (2) y Perú (1), comentando temas de
viajes y anécdotas. Luego vamos a buscar la maleta y a informarnos del
vuelo del día siguiente ya que no
tenemos ningún dato y no sabemos si puede haber overbooking o tener algún
problema.
En un mostrador que indica “pregunte si tiene problemas” van a informarse María y Víctor, quedándonos platicando Nacho y yo. Después de mucho rato, nos dan la buena noticia de que dado que hay retraso en los vuelos, tenemos hotel GRATIS para esta noche.
A la salida del aeropuerto nos llevará un
bus hasta la zona desde donde salen los
autobuses a los hoteles, igualmente “free”. No va a ir todo mal, vamos a
positivizar.
En un mostrador que indica “pregunte si tiene problemas” van a informarse María y Víctor, quedándonos platicando Nacho y yo. Después de mucho rato, nos dan la buena noticia de que dado que hay retraso en los vuelos, tenemos hotel GRATIS para esta noche.
En la zona de los autobuses a los hoteles, hay mucha
confusión, ya que el nombre del hotel que nos han indicado en el papel,
aparecen en la pantalla 3, uno en el norte, otro en el sur y otro que ya nos
dicen que no es. Pasamos bastante rato esperando saber cual es el bus que nos
corresponde, ya que cuando llega el del sur, nos dice que es el otro, y cuando
llega éste nos dice que el otro. El resultado es que el hotel al que nos habían
enviado está lleno y nos llevan a otro, creemos mejor, es el Windsor. La
habitación impresionante, de grande y las camas casi de matrimonio, aunque no
funciona el WI-FI.
Salgo con María y Nacho a cenar pero todo está cerrado, por
lo que tenemos que intentar comprar comida en Burguer King o Mac Donalds pero
como si fuésemos en coche, y aun así ponen problemas y no nos venden nada.
Terminamos comprando 2 hamburguesas dobles con queso y bacón para comerlas en
el hotel, con un gasto de 12 $. Las compartimos y a dormir.
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