Otra vez toca madrugar pues tenemos que estar a las 07:00 en recepción para ir a visitar el MERCADO FLOTANTE más importante del país: KLONG DAMNERSADUAK.
A la llegada de Nina le comento que ya que quiere las cosas claras, la noche anterior nos acostamos tarde y no hemos dormido mucho, por lo que podría eludir los comentarios y explicaciones matinales y podríamos descansar un poco. Pone su carica pero no nos libramos de su melodioso sonido bucal.
Aunque pasamos por el mercado atravesado por las vías y el propio tren, el Mae Klong. Cuando en 1905 construyeron la vía de ferrocarril, los comerciantes se negaron a cambiar el mercado de lugar, así es que las 4 veces que pasa el tren, hace sonar el claxon y los comerciantes recogen los toldos y mueves los tenderetes; en 20 segundos pasa el tren y 10 segundos mas tarde vuelve todo a la normalidad.
Tomamos unas barcas con unos motorazos de camión que para los canales tan estrechos por donde vamos, sobra potencia, sobre todo en los cambios de dirección de canal que tienen que bajar totalmente el gas
Antiguamente todo el entramado de canales servía para comprar y vender frutas, verduras y otros alimentos, aunque en la actualidad ha perdido parte de su encanto ya que la mayoría de tiendas en la parte firme son de souvenirs y artesanía.
Sin duda que las personas que ofertan y venden sus propios productos son las autenticas en este tipo de mercado y forma de venta.
Hacemos una colecta de dinero para comprar algunas frutas típicas de la zona y algún producto que nos apetezca.
Con el consejo de Nina compramos mango, Rambotan (que son las frutas con pelitos
Por los distintos canales van cruzándose las barcas repletas de sus productos o de turistas comprando artesanías o ropa, la que hay que ir negociando duramente.
Como cualquier mercado siempre da de si para otras cosas, como hacerse fotos con las serpientes, comerte un helado o comprar cremas.
Como ya nos habían informado venden todo tipo de pescado seco, como los calamares o todos tamaños de gambas y gambitas.
Una vez gastado el tiempo y un poco de dinero en compras en el mercado, nos despedimos tomándonos una Shinga aunque no está muy fría.
Ahora nos toca visita al templo de Nakhon Pathom, a orillas del Tah Chene, y conocido por su impresionante pagoda, la más grande de Asia.
Entre ofrenda y ofrenda de las personas, el monje no desperdicia el tiempo y atiende el móvil.
Mientras, los fieles siguen haciendo las ofrendas y pegando las láminas de oro en las figuras o, haciendo sus rezos con los lápices que hay metidos en un cubilete.
Toca reponer fuerzas y como nos han traído de regreso al hotel, volvemos a visitar el mercadillo cercano para comer y dar cuenta de un pescado en sal a la brasa y luego volver a visitar el pub The Deco y hacernos una margarita, un mojito y un Mai Thai, estos dos últimos en recipientes de floreros.
Tocaba ya visitar CHINA TOWN y aprovechamos para dar una vuelta y conocer el ambiente y posteriormente cenar.
Vamos viendo el pescado y marisco que hay en algunas vitrinas de restaurantes y que tienen muy buena pinta, así que más tarde.... volveremos.
En una de las callejuelas, efectuamos parada para hacernos una Shinga y ver como descargan un camión cuya carga completa son bloques de hielo, como antaño se repartían en España
Está fabuloso el servilletero que es el rollo de papel higiénico, aunque cuando entras al baño, allí
no hay.
Regresamos a los dos restaurantes del principio que son los que mejor genero hemos visto.
Aunque nos ofertan que nos sentemos en los dos restaurantes, nos quedamos en el T & k SEA FOOD, para hacernos una ración de Griled Prawns por 150 bath la S, y 300 la Large, y para acompañar una olla de Seafood Lemon Grass with milk, el tamaño L por 150 baths, y que más que "pica", "REPICA" ya que está hecha con unos pimientos royos que son puro picante.
El plato de arriba que se ha pedido Jorge al que cubren con una tortilla
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