Embarque de maleta, té y el tiempo justo para embarcar nosotros a las 9:00, con llegada a las 10:30 en que nos recogen y después de un trayecto en el que se están haciendo muchas obras de acondicionamientos lateral y central para la autovía al aeropuerto, llegada al Hotel.
Aquí ya pedimos cama "grande" y visitamos distintas partes del hotel como la gran terraza y sus vistas, y lo típico del cerrojo con candado en la puerta de la habitación.

Salimos a pasear por las GATHS (puertas) que dan al río Ganges y aparte de la vista preciosa que hay de toda la orilla con sus barcas, las escaleras, el paseo, etc. ya comenzamos a ver de todo....
las vacas ocupando sus espacios en la orilla, y luego los búfalos más adelante.
Se trata de una de las siete ciudades sagradas del hinduismo, así como para el jainismo y el budismo.
En los primeros siglos de la era común, el Skanda-purana presentó muchas nuevas leyendas que destacaban la importancia del dios Shiva en la fundación de la ciudad.
En el siglo VII, el célebre monje budista viajero chino Xuanzang (602-664 a. C.), fue testigo de que la ciudad era un centro religioso, educativo y artístico, y que se extendía 5 km a lo largo de la ribera del Ganges. Kashi o Varanasi era un centro comercial e industrial, famoso por sus telas de seda y muslin, perfumes, trabajos en marfil y esculturas.
En el año 1300, la ciudad sufrió un importante saqueo por parte de tropas provenientes de Afganistán. Posteriormente, en el siglo XVII, Benarés sufrió el ataque del emperador mogol Aurangzeb, que pretendía acabar con el hinduismo. La ciudad sobrevivió ambos ataques, aunque la mayoría de los templos y edificios fueron destruidos.
En la actualidad, los hinduistas la consideran una de las principales ciudades de peregrinación. La categoría de ciudad santa proviene de la creencia de que una de las cuatro cabezas del dios Brahmá consiguió descansar al llegar a esta ciudad.
Además, según la mitología hinduista, la mano izquierda de Satí (la esposa del dios Shiva, que se suicidó prendiéndose fuego) cayó en esta ciudad, teniendo cada una de estas divinidades su propio templo.
Según el hinduismo, todo aquel que muera en Benarés (o a menos de sesenta kilómetros de la ciudad), queda liberado del ciclo de las reencarnaciones. Los baños en el río Ganges se consideran purificadores de los pecados. En su paso por esta ciudad el río Ganges cuenta con un importante grado de contaminación. Según la tradición, todo hinduista debe visitarla al menos una vez en la vida.
Todas estas creencias han convertido la ciudad en el destino de enfermos y ancianos, que quieren pasar sus últimos días en la ciudad santa. A lo largo del Ganges se alinean numerosas residencias destinadas a albergar a los moribundos. La orilla del río es también el centro de los crematorios de la ciudad.
Aquí estuvimos un buen rato viendo pasar los acontecimientos, las barcas, la gente y viendo la colada que había efectuado un señor en la parte baja y lo arreglada que la tenía.
El recorrido por la calle hasta legar a la Gath resulta peligroso. Motos, bicis, rick-saw y tuc-tuc se adelantan pitando y mezclandose con la gente, pasando a centímetros de tí, aunque no hemos visto ningún accidente ni golpes.
Subimos a terraza para turistas en las que tienen colocadas unas sillas para alquilar a 100 Rps la silla, y cuidado con lo que te ofrecen de bebidas que eso ya es más caro.
Enfrente, en la parte del río, han llegado barcas con personas sentadas en sillas aunque dejando un espacio para las barcas que traen a los 7 que ofician la ceremonia.
Ésta comienzo con el sonido de "caracolas grandes" y tocando unas campanas (que tocan mediante cables personas que están sentadas en plataformas VIP delante de los altares)
La ceremonia sigue el ritual de ofrendas y movimientos de artilugios diversos con lámparas de fuego
Ahora es una "odisea" para cruzar "grandes" calles (más anchas) jugándote el tipo entre la circulación hasta llegar al coche.
Intenta ir por una calle pero el policía no le deja pasar por cortar la circulación, solamente deja a los rick-saw que van cargados con personas, sin ellas no. Tiene que dar marcha atrás y esto es complicado. Cuando lo consigue circula por calle estrecha entre circulación que va y viene y que hasta yo me siento estresado.
Cenamos en terraza de pizzería, que nos han recomendado, unos espaguetis al pesto, penne con vegetales y pizza pequeña de piña y champiñón, pero sin birra, que no lo tienen permitido o no han pagado el canon.

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