lunes, 29 de enero de 2018

MARRUECOS 18-01-11 Desierto Erg Chebbi

Una vez desayunados, nosotros vamos a visitar un almacén de mármol, donde trabajan varios tipos de mármol con fósiles, y Javier y Carmen (que ha regresado de hacer footing) a preparar sus maletas. 






Detalle de puertas a la entrada de varias poblaciones 
y visita al mercado de Risani

A la bajada del burro, resbaló y se dió un buen golpe, con rascada y moratón posterior en la parte alta del glúteo.
con su aparcamiento de burros utilizados para traer todos los productos que hay en el mercado y a sus compradores y vendedores de los mismos. 





Aquí se vende variada clase de ganado y animales

 





Y mucho tipo de artesanía









Relleno de la Pizza marroquí

Pizza Marroquí
Muestra lo los productos y los SUPER PAVOS que vendían en las tiendas y los pollos vivos en el mercado
La artesanía de la madera, hecha al momento
Carmen se compró un turbante marroquí para el desierto y nos exhibieron otros productos muy interesantes




Después de comernos la pizza marroquí en Merzouga, en el hotel que hubiese sido nuestro destino, con cerveza, tocaba desplazarnos hasta el lugar donde iniciábamos nuestra primera experiencia de subir en dromedarios para hacer el recorrido por las dunas del desierto para llegar a nuestro destino, el campamento entre las dunas. 

Muestra de como  subir a un dromedario y estar atento a las instrucciones del "pastor", ya que no es fácil y además resulta peligroso por los movimientos tan bruscos que efectúa el animal cuando levanta sus largas patas traseras y luego delanteras


 
Una vez acomodados, la cosa ya cambia.

Todo es habituarse al movimiento del dromedario y como la velocidad no es fuerte, vamos al ritmo del "pastor" que va caminando, da tiempo a divisar el paisaje y a hacer alguna que otra tontería
Sobre el paisaje comentar que es impresionante la extensión de arena y dunas que llegas a divisar a tu alrededor así como la tranquilidad y el silencio que te transmite.
Solamente divisar, cerca o lejos, otras caravanas de más o menos componentes con un destino parecido




Aunque en muchos momentos se observan las huellas de los todo-terrenos o quads que han transitado por la zona. 
Lo guapa que va Carmen con el pañuelo comprado para la ocasión
Como si fuésemos los Reyes Magos¡¡¡¡¡¡


Efectuamos 2 paradas antes de llegar a nuestro destino





En la segunda para observar la puesta del sol






Arena y más arena.......



hay que decir que las dunas de este desierto no se mueven y nos explican el razonamiento: debajo de las mismas hay agua, por lo que la arena está húmeda y no la desplaza el viento


¡¡¡¡Que cariñosa se ve a Luz con su dromedario!!!! la voy a llamar "LUZ DE ARABIA"

Tras cerca de dos horas, llegamos al campamento, no sin antes quedarnos perplejos de ver a dos personas jugando una partida de ajedrez en lo alto de una duna, y con sillas y mesas de hierro.

A la llegada al campamento nos reciben, como no, con un té marroquí, antes de ocupar nuestros aposentos. El campamento está fenomenal.
La jaima es una tienda de campaña de pelo de camello, cabra, esparto o palmito, montada sobre mástiles atirantados con cuerda. En ella las familias nómadas hacen su vida común, comen, duermen y pasan su tiempo libre.
Pero las nuestras son "jaimas de lujo".
Hay una "carpa" grande en la parte Este, seguida de dos a cada lado hacia la parte Oeste y una final enfrente de la grande, comunicadas la entrada de cada una de ellas con un pasillo central de alfombras y unas lámparas de vela (que encenderán por la noche) en los laterales de las alfombras. 



La carpa grande hace las veces de comedor. Es amplia y con bonita decoración.

Después de una presentación del cocinero vamos a tomar posesión de nuestros aposentos.

Nos toca la JAIMA de enfrente, la de la parte Oeste.
Habilitada con una cama de matrimonio, otra de cuerpo y medio y otra de un cuerpo.






En su lateral izquierdo, un aseo, una ducha (con agua caliente) y un water, todo ello caldeado por una estufa de butano





















Y por fin toca la hora de la cena
Nos reunimos a la mesa los 4 integrantes de la expedición, junto con Adil y una chica de origen chileno que igualmente está visitando Marruecos, para degustar una variedad de cocina (arroz blanco, minipizzas, verdura, champiñon, triangulitos fritos) y luego pollo


y, una vez terminada la cena, nos desplazamos hasta una duna alta en la parte Norte del campamento, donde tienen preparada una fiesta con sus tambores y demás instrumentos para que disfrutemos del cielo plagado de estrellas, que no voy a intentar describirlo ya que hay que verlo in situ, no se puede imaginar, así que os invito a que lo viváis en directo

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