lunes, 5 de enero de 2009

TORRES DEL PAINE II

Aunque me levante temprano (quería a las 6:30) hasta las 7:30 no abren ni el desayuno en la Hostería ni la cocina, así es que a esa hora preparado para hacerme la leche (hoy doble por la de anoche) con los choco. Una vez desayunado comienzo la caminada, el principio es leve, casi llaneando pero con frío y mucho viento (hace levantar el agua del Lago)Los pies los llevo resentidos de que las botas no ajustan en el pie y mucho en la parte de arriba.
Llego al campamento italiano, después de cruzar el rió Francés por un puente de tablas de madera y acá comienza ya a subir, aunque es bonita y cada vez mas dura. Hay que pasar algún torrente de piedra en piedra para no mojarte, pero las vistas que hay del glaciar Francés son impresionantes. A continuación la subida es mas difícil y por un torrente de piedras, unas son bloques y otras no tanto, y la vista que hay hacia los lagos es preciosa (como me acorde de Rafa y Jordy cuando subimos el Monte Perdido).
Empeora el tiempo, se van poniendo nubes, alguna gota pero la vista de las montañas de la parte izquierda, nevadas y con el glaciar Francés, y la vista de la derecha (nuboso) de las Torres del Paine por detrás compensa todos los esfuerzos.
Al llegar al Campamento Británico, me resguardo en una tienda fabricada con piedras en circulo, varios troncos apoyados en el centro y cruzados hacia laterales, y una lona un poco agujereada por encima. Al menos sirve para resguardar algo del frío y del viento. Al rato llegan dos parejas que son de USA, comen frutos secos y yo me hago mi bocata de "calamares en su tinta", (de Vigo) y el correspondiente 1/4 de tinto para entrar en calor. Dado como esta el tiempo y la poca visibilidad que hay de las torres, decido no subir al Mirador y bajar para la hostería, ya que a las 18:30 debo tomar el catamaran para regresar a Pudeto, de ahí a Laguna Amarga y con un transfer, al Albergue Torre Central, desde donde, mañana, iniciare la subida a las torres.

De bajada hace tanto viento que hasta los torrentes o caídas de agua en la montaña, no llevan su curso, el viendo los desplaza.

Cuando llego a la hostería, recojo la mochila y como me da tiempo, voy a las duchas del camping, me ducho con agua caliente y ya voy cambiado para que no me pase como el día anterior en la cocina.
Esperando el catamaran converso con una pareja de Pamplona que ya han hecho las torres y un chaval de Barcelona que le gusta mi cámara de fotos (la conoce) y se la recomienda a los pamplonicas.

Al llegar al Albergue, sorpresa, no tienen cocina; allí solo hay restaurante; no obstante me dan agua para calentarme el "compuesto" y por no ser pesado me pido un vaso de leche (que la sacan fría según la costumbre al pedirlo así) que luego me calientan y me la tomo con los crispis.

La habitación es de 4 literas y 3 están ocupadas.





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