jueves, 14 de noviembre de 2013

INDONESIA JOGYA - PRAMBANAN 10-11-2013


Toca diana a las 04:30 (aunque no he podido dormir) para desayunar ya que nos recogen a las 5:30. El desayuno está preparado, inclusive me hacen una tortilla de vegetales.
Puntuales salimos para el destino, que aún desconocemos, pero en dirección al Merapi. La idea   original era “bajar por las faldas del volcán Merapi en bici de montaña. La actividad es durita y tiene riesgo porque es fácil que te pegues trompadas en la bajada a toda velocidad por el río de lava, por los pueblecicos y casas quemadas, unos restaurados y otros no, cruzando el de torrente de lava una y otra vez”.
Bueno esto ya lo han quitado, por arriesgado, y es posible que por haberlo prohibido. ,  antes del Merapi, se desvía por unos caminos asfaltados, en uno de ellos saluda a una persona que está con una moto y que desde ese momento nos guía; en un camino cerrado por una valla rudimentaria, dos garrafas amarillas de plástico, un tronco y hojas de palmera, las retira y pasamos todos. Paramos en una casa en medio del campo y se presenta: es nuestro guía.
Le pagamos lo que habíamos convenido con Andrés (625.000,- rupias) y se asusta, nos dice que no es ese dinero, que son 150.000,- por cada uno. (¿)
Nos ajusta el sillín de las 3 bicicletas, según la altura de cada uno;  hay 2 bicicletas clon cambio y otras dos que no lo llevan, aunque si llevan piñones (¿). Una vez ajustados los cascos nos hacemos la correspondiente foto inicial   de rigor.

 Iniciamos la marcha por caminos asfaltados entre huertos, plantaciones de arroz, de panizo o maíz, cacahuetes y otras; nos informa que no hay mucho desnivel y el ritmo es de paseo. De hecho, su forma de pedalear sacando las rodillas para fuera no es la de muy ciclista.
En alguna cuesta, cuando hay que tirar un poco, mi “cambio automático” falla y se sale la cadena. A la bici del guía también.

Efectuamos parada en una pequeña piscifactoría en la que pasamos a ver los distintos tamaños de los peces y comprobamos como en la plantación de arroz contigua, los peces se mueven entre el arroz, comiéndose las hierbas.





Poco más adelante presenciamos la plantación de arroz a mano (como casi todo aquí), en los campos con la tierra blanda y un poco de agua por arriba para poder meter bien el manojo de arroz suministrado en garbas más grandes que van repartiendo por todo el campo.

El recorrido es muy placentero por la tranquilidad, el verdor de la naturaleza, la variedad, el        paisaje, y paramos para admirar la silueta del Merapi. Majestuoso.
Llegamos a la zona más alta de la ruta, es lo máximo que podemos llegar, a partir de este punto no se puede pasar, no sabemos si por estar prohibido o por las condiciones del terreno, ya que parece ser ha habido muchos accidentes..
Observamos gran cantidad de ciclistas, que nos miran con la típica sonrisa de cuando ven a un "guiri", pero incrementado por ir en bicicleta. El guía nos invita a que tomemos algo de lo que muestran en una tienda y, elijo un pastel de arroz hecho centro de una hoja de caña. Es un parecido, en la textura, a la carne de membrillo, pero con sabor a arroz dulce de fresa.
También hay ciclistas féminas.
Seguimos ya que quedan 14 Km. por carretera y luego bajada y vuelta hacia la casa del punto de origen. Paramos en un  mini-mercado, que solamente hay 4 paradas, pero la gente sonríe al vernos mirar sus productos.
Una vez terminada la zona de carretera, volvemos a los senderos asfaltados y otros no, por lo que al final de uno de ellos y llegando a unas casitas, nuestro compañero de pedaladas Carmelo Pradel, quiere efectuar un derrape con la rueda trasera, para lo que gira un poco el manillar a la derecha y frena con su mano derecha, pero ........zassss¡¡ voltereta y caída; en su bici le han cambiado los frenos de lado, y en este caso, ha frenado con la rueda delantera.
Llegamos al punto de origen, nos ofrecen agua, te, dulces, mientras nos relajamos y desudamos de tan grato esfuerzo. Nos acompaña un conejo blanco grande por la zona que pronto llenará los platos de la mesa familiar. A su hijo le gusta la música y tiene un estudio con bat4eria, guitarra, órganos, etc. Al guía también le gustan los 4x4, sobre todo de competición.
Regresamos con el vehículo que nos recogió en el hotel, previo pago de 145.000,- pichurrines cada uno, aunque nos habían informado del pago de 625.000,-.
Ahora toca disfrutar de la piscina del hotel. 










Otra gozada, ya que estamos los 3 y 2 guiris más, así que aprovecho entre baño y baño, subir fotos o escribir en el blog.

Alrededor de las 13:30 aparece  el resto del que han ido a visitar el mercado de los pájaros y el palacio del Sultán.
Salimos ya para come4r y posterior visita al templo hinduista de Prambanan, en el que a la entrada nos dan un casco (que se me cae continuamente) que evita varios golpes en las piedras y en los relieves que plasman la historia son realmente muy trabajados.










Regresamos al hotel y salida de nuevo, después de dejar las maletas, (no ha habido tiempo para más) para ir a ver el teatro clásico hindú del Ballet Ramayana, 250.000,- rupias y es la representación en vivo del teatro de marionetas.
El entorno, la luz, la música hacen que no pare de decir que "SI" continuamente, o sea, casi se me parte el cuello de los cabezazos que doy. La trompa de agua que cae antes y durante la función es descomunal.
A la salida, y en taxis, ya que aun amenaza lluvia vamos a cenar, hoy ESPECIAL.


 La noche anterior Carmelo y yo reservamos para cenar: SERPIENTE PITÓN Y SERPIENTE COBRA AL CURRY.
Es la primera vez que las probamos y en lo que se refiere al sabor, como están hechas al curry, pues saben a ...... curry¡¡¡¡, y en lo referente a la textura, sería un parecido al costillar de conejo , con más carne en las costillas y en el lomo y con espinas cartilaginosas, esto en cuanto a la pitón, y una especie de rabo de vaca o parecido (por los huesos) la otra.
Invitamos a probarla a Teresa, que no estaba ayer y no lo sabía, y también la prueban un poco Mónica y Andrés (que también tienen que probar todo).
El resto cenan y se van, pero nosotros tenemos que terminar el manjar y hasta que los dueños del restaurante BED HOT RESTO, se les nota que tienen ganas de marcharse. Así es que.... au¡¡¡¡

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