Tal como ayer, hemos dado cuenta de un buen desayuno aunque a
la salida del hotel no estaba el dueño pavoneándose con su JEEP.
Hoy salimos hacia otro cementerio de los Toraja. A la
llegada vemos como están sembrando un arrozal y distintamente a otros que están
con agua, éste está prácticamente sin agua pero con la tierra totalmente barro,
de manera que cada paso que tienen que dar, se hunden hasta la rodilla,
y hay
que tener en cuenta que el campo no es pequeño.
Primeramente nos acercamos a un poblado en el que tienen las
típicas casas de los Toraja,
dispuetas en 2 hileras de 10, unas enfrente de
otras por su puerta de entrada; a la entrada de cada una de ellas tienen
colocadas cornamentas de búfalos,
unas más arriba de las otras, con un
significado que indica que cuantas más tienen, más adinerada es la familia, lo
mismo que los laterales de las viviendas en los que tienen colocados las
mandíbulas.
La construcción está hecha con una base de troncos de madera
hacia arriba, para dejar la parte baja libre, y la parte de la vivienda en
alto, terminada con un tejado formado por cañas de bambú del mismo grosor y
varias capas de ramas arriba para que resbale el agua, aunque con el tiempo, el polvo se
deposita en la parte superior y algunas semillas también, con lo que crece un
tipo de hierba parecida a los helechos.
Se va a celebrar próximamente una semana del turismo, por lo
que anticipándose,
un grupo de 6 mujeres jóvenes, ataviadas de dos en dos con
unos trajes muy bonitos y de vivos colores, nos deleitan con unas danzas de la
zona.
de la entrada simulando los personajes enterrados dentro, con sus propias ropas, gafas, sombreros, zapatillas y resto de indumentaria.
En la entrada de una de las viviendas nos sirven la
cena, la que depositan en una mesa y nos vamos sirviendo, unos sentados y otros
de pie. Carmelo decide dormir en el suelo en la entrada, para lo que se fabrica
un “avisador” para caso de que entre algún animal. Seguimos y en esta zona el cementerio es más antiguo.
Aquí
las los ataúdes están colocados encima de traviesas de madera que introducen en
agujeros hechos en la pared.
Otros ataúdes, unos con forma de cabeza y cuerpo
de búfalo
o con otras distintas formas, están esparcidos por el suelo. También
hay excavados algunos nichos en la roca de la montaña.
De vuelta nos hacemos con una “Draft Beer” de la marca “Bali Hai” que por cierto esta mejor que las otras
Nos llevan hacia unas montañas, en las que vemos algún río
tipo a Pirineos,
de los que transportan troncos por el caudal del río, allí se
llaman “navateros” aunque desconozco como se les denomina aquí.
Vamos a comenzar una caminata por la montaña, entre
arrozales, que nos llevará a una aldea
donde pernoctaremos. Para ello, gente del grupo, pagando una módica cantidad
que negocia Andrés (al que se le ve molesto porque le piden más de lo que está
acostumbrado a pagar, y no le gusta que se aprovechen) va a dejar las mochilas
para que las transporten unos jóvenes lugareños con sus motos, de esta forma la
caminada se hará más sencilla. 
Ni que decir tiene que somos el centro de las miradas de
todos los estudiantes que, acabando de salir del colegio, pasan por nuestro
lado y les damos caramelos y alguna otra chuchería que llevamos. Tenemos que
cargar con la comida que nos ponen en unos recipientes de plástico y que
daremos cuenta de ella en un poblado del camino.
La caminata es una delicia por la poca dificultad y el
paisaje que tenemos a nuestro alrededor, observando básicos juguetes como una
rueda con la caña de bambú, y una máquina manual para desgranar el café.


Pasamos por varias aldeas hasta que llegamos a una en la que están tejiendo un tipo de alfombras con fibra
vegetal,
y es donde vamos a comer, teniendo a los
gallos, gallinas y polluelos prestos a devorar cualquier migaja que se nos cae.
Pasamos por varias aldeas hasta que llegamos a una en la que están tejiendo un tipo de alfombras con fibra
Una vez llegamos al poblado, todos los niños se acercan y
alejan jugando a su forma con nosotros
. Alguno, un poco menos niño, saca una
pelota hecha con una especie de mimbre, pasándosela de unos a otros intentando
que no llegue al suelo, cosa que a veces ocurre, y que Carmelo que se encuentra
en forma y con ganas les acompaña en el juego.

Un poco más tarde van apareciendo otros jóvenes, en este
caso con gallos, a los que tocan, acaricias, los dejan en el suelo, los suben
de las plumas de la cola, los vuelven a acariciar hasta que dos de ellos se
predisponen a poner un gallo enfrente del otro acercando y alejándolos.
Inevitable, van a hacer que se peleen. En efecto, los
sueltan y comienzan a intentar picotearse el uno al otro y el otro al uno, o a
tentarse con movimientos rítmicos de atrás-adelante, atrás delante con la
cabeza, y poniendo las plumas del cuello más huecas para intentar amedrentar al
contrario.
| Habitación de las chicas |
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