martes, 19 de noviembre de 2013

INDONESIA - RANTEPAO (TRIBU DE LOS TORAJA) 19-11-2013



Día 19-11-13 estamos en la TRIBU DE LOS TORAJA

Comenzamos la mañana con un gran desayuno teniendo como vistas la piscina de agua azul transparente en primer plano y el agua café con leche del río al fondo.

A la salida del hotel se encuentra el dueño del mismo en un alarde de exhibición de él mismo y de su JEEP pintado de camuflaje, con una metralleta en la parte delantera con su correspondiente cargador de balas incluido.

Iniciamos la andadura del día visitando el mercado de búfalos, que, aunque no es el día grande, hay mercado y podemos ver parte del mismo e imaginarnos como debe de ser en un día de gran afluencia de compradores y vendedores.  Los tienen atados de la argolla que llevan todos en la nariz a un pesebre provisto de hierba, de la que están continuamente comiendo, con la cabeza en alto, como nos explicaron o nos vuelven a explicar, para que tengan la musculatura del cuello fuerte para posibles peleas con otros búfalos.

Todos tienen una gran cornamenta, pero hay algunos que son espectaculares. Nos informan de que cuando aparece alguno albino, o sea de color blanco, esto hace que multiplique su valor y que sea de gran valor para hacer un regalo.

A un costado se acumulan en montaña los restos de excrementos y paja .
Aquí efectuamos cambio de 120 euretes al cambio de 15,304, o sea 1.836.480,- pichurrines

La venta es importante y observamos como a uno le están cortando el pelo con la tijera y el peine. Y si la venta es importante, tiene que haber compradores, y también a eso hemos venido, a comprar la ofrenda que hemos de regalar para la asistencia al rito del funeral, y como lo de un búfalo se escapa de nuestro presupuesto, hemos de optar por algo más barato: UN CERDO.

Para ello nos trasladamos a la otra parte del mercado, donde están los cerdos y donde los dos guías, una vez seleccionado uno de ellos, negocian el precio, que en principio piden mucho y luego rebajan hasta 150.000,- rupias, o sea unos 100,- euretes, más los impuestos y el transporte que habrá que sumar. Los cerdos chillan estridentemente, lo que hace compadecerse a parte del grupo (eso significa que no han asistido de ninguna matacía).

Le atan las dos patas delanteras por una parte, y las dos patas traseras por otra, y luego atado por tres partes a dos palos o cañas de bambú, para posteriormente atarlo en la parte posterior de una moto para que lo transporte hasta el lugar que lo recogeremos para hacer la ofrenda.

Ahora nos dirigimos al mercado local de productos de la zona, en el que, según nos indican, los precios no se regatean, ya que son precios de “no turista”.

Efectivamente productos diferentes, por ejemplo, vino de palma, o jugo de palma fermentado en garrafas de plástico de 10 litros. Pescado seco, pescado fresco, café (Carmelo comenta de unirse los que van a comprar café para poder negociar mejor precio, pero en el siguiente puesto de venta, alguien ya compra por su cuenta) y muchos instrumentos de campo, como hoces, palas y machetes, y aquí se entra a negociar, ya que a  cada uno le gusta uno distinto.    Del precio “no turista” resulta no ser muy cierto y hay que negociar con uñas y dientes, ya que aumentan el precio a la vista de nuestras caras (o nuestros bolsillos))

Una vez efectuada la compra, proseguimos por el mercado entre verduras de distintas clases, ropa y camisetas de todos tipos y colores, y al pasar por la parte del pescado fresco, vemos muchos recipientes conteniendo “pez gato” y en otros  anguilas, aunque no hemos encontrado en ningún restaurante este producto en su carta.

Terminamos la visita y nos dirigimos al lugar donde tiene lugar el proceso de la ceremonia a la que vamos a asistir como invitados.

El transporte nos deja antes de llegar al poblado, y de lejos ya se avista mucho personal por el camino que conduce a la aldea, y que forman una fila al llegar a un determinado punto, que es donde se registran los invitados que van a asistir a la ceremonia.


El poblado ha crecido, en todos los aspectos, se han construido más casas para recibir y hospedar a tanto invitado, y darles de comer. Por todas partes se ve movimiento: en unos lugares hay gente mirando, en otros dirigiéndose al centro de la ceremonia, otros son destinados temporalmente a la recepción de las ofrendas, y a menudo llegan camiones o camionetas con algún búfalo como ofrenda.

Visitamos parte del poblado viendo la ceremonia antes de que nos toque participar en la procesión de invitados.

La ceremonia que se celebra es el entierro de un anciano del poblado que murió hace dos años y que fue embalsamado hasta hacerle el funeral, y que lo tienen en casa hasta llegar el momento. Según fuere de adinerado el fallecido, es la fiesta y los invitados asistentes, así como los días que dura el funeral; consta de 4 días: presentación de invitados, ofrendas,  sacar al muerto y entierro, aunque si la familia es pobre se puede acortar a 2 o 3 días. El funeral de la persona que asistimos era de buena posición (según nos informan un militar de caballería) y se hacen más días, de hecho solo estamos un día y es de los 2 que hay de presentación de invitados, con lo que nos quedamos sin ver el sacrificio de los búfalos (aunque después del rito de la procesión de presentación de invitados, vimos que habían sacrificado a uno y no pudimos verlo).

Vamos visitando el poblado, y vamos viendo las distintas partes: Unos habitáculos cubiertos hechos de caña de bambú grandes,  numerados (vimos hasta el 54), en alto y con escaleras para evitar las posibles lluvias, solamente para albergar a parte de los invitados, para una vez terminado el funeral, desmontarlos.

Entre ellos hay una parte donde, momentáneamente,  se depositan las ofrendas, la mayoría cerdos atados a las cañas de bambú, aunque también hay búfalos (a uno de ellos le están alimentando continuamente con una especie de matas de panizo que le van metiendo en la boca a lo largo) atados a alguna roca o madero clavado en el suelo. También hay una zona elevada, como si fuese un altar, en la que depositan algunas partes de los animales sacrificados como las patas.

Más adelante, en el centro del poblado y delante de la casa donde está depositado el féretro que contiene al muerto, están unas 5 a 6 personas al lado de unas cabezas de búfalo, de varios grupos de hígados y corazón de los animales muertos (nos dicen que estos son para los invitados más importantes) que están cuarteando trozos de carne, para luego pincharlos y colgarlos en unos pinchos vegetales y repartirlos entre las familias de invitados.  Todo esto está plagado de moscas, no sé si por cientos o por miles.

También hay dos personas, que se turnan, informando de las familias de invitados y sus ofrendas,  que formados en procesión, caminan por delante de la casa del fallecido, y una tercera que repite con una voz muy aguda, el nombre de la familia antes citada por los anteriores.

La procesión no tiene una forma específica y concreta. Cada una es diferente. En una van precedidas de dos chicas muy guapas y ataviadas con unos trajes especiales para esta ocasión y con unos peinados cardados y ahuecados, para luego seguir las mujeres y posteriormente los hombres. Otra vienen con una música y una coreografía especial, con unos cartones en forma de caballo (homenaje al fallecido) y un paso al ritmo de la música. Otros vienes ataviados de una vestimenta de color rojo, para luego formar un círculo rojo y efectuar unos cánticos. Una de ellas va seguida de 6 búfalos.

Dado que tenemos tiempo libre hasta que nos avisen para nuestro pase en la procesión, me voy a visitar el pueblo por otra parte desconocida, y descubro como están preparando una comida que nos informó la noche anterior Andrés: Un trozo de caña de bambú, cerrada por abajo, es rellenada por carne de cerdo troceada, mezclada con verduras y a veces también arroz y posteriormente, colocadas de forma vertical y apoyadas en otra, que cruza la hoguera transversalmente. Esta es la comida que vamos a tener hoy.






Nos avisan de que tenemos que reunirnos para presentar la ofrenda en la procesión. Así es que manos a la obra; los 4 integrantes masculinos de la expedición, léase Jaume, Carmelo José Antonio y Romualdo, son los encargados de tomar 2 potentes cañas de bambú que logren soportar el peso de nuestra ofrenda: un cerdito al que no recuerdo que le pusiéramos nombre, pero que va a ir al centro de la procesión para ser ofrendado a SIAMBE’ Y. TIKU (NENE’ SEMBANG). 
 



Una vez terminado nuestro pase, junto con toda la comitiva femenina expedicionaria, y depositada la ofrenda en el lugar que corresponde, nos invitan a pasar a unos aposentos donde nos deleitaran con café o té y pastas hechas para la ocasión. Me invitan a sentarnos en los primeros aposentos, pero aunque declino la invitación porque es una parte donde da mucho sol y hace calor, el resto de los compañeros acceden a la misma, así es que tengo que acompañarles. Las féminas van a otros aposentos ya que unos vamos a una parte y las mujeres a otra.

Cuando uno de los invitados nativos se ausenta temporalmente, aprovecho para sentarme en el sitio que ocupaba (y que no da el sol) y converso con la persona que está a mi derecha; tiene 73 años, 3 nietos, está muy bien y me dice que la persona que se ha ausentado vuelve, ya que está en el centro de la plaza, excusándose de que su hijo no ha podido venir ya que está ausente por trabajo en EE.UU.



 

Regresa él y vienen 4 mujeres que se sientan en el centro del aposento donde nos encontramos para invitarnos a las ya citadas pastas y café o té. En el centro de la plaza, siguen los temas de las ofrendas y cánticos típicos de este tipo de funerales.

Una vez finalizada esta parte de la ceremonia, todos abandonamos el habitáculo donde nos encontrábamos, recogiendo nuestro calzado (depositado en el pasillo de entrada) y reagrupándonos junto a Andrés, que nos informa que nos vamos porque varias personas del grupo no quieren comer la comida que nos ofrecen por ser invitados (la caña de bambú rellena); imaginamos que les da asco por la cantidad de moscas que había en la parte central de la plaza.

Regresamos a los vehículos para dirigirnos a tomar un tentempié en un tipo bar, para tomar unas birras y unos cacaos, un poco de pollo y algo más que nos sacan. En estos momentos comienza a caer una tromba de agua, seguimos teniendo suerte, cuando hemos terminado la actividad importante de la jornada,  llueve. Y, aunque sigue lloviendo, tenemos que visitar otra parte importante de esta etnia de los Toraja: las tumbas.

Esta parte que vamos a visitar es un poco tétrica; los enterramientos los efectúan de dos formas: o bien construyen una típica casa pero en pequeño, o bien los entierran haciendo un agujero en la roca o colgados los féretros de madera en barras de madera que colocan en agujeros hechos en la pared depositando los mismos arriba de las sujeciones. En unos y otros es típico que se hagan personajes de madera, simulando a los enterrados, incorporándoles en lo posible sus ropas, sus atuendos, gafas, etc.

Evidentemente los féretros de madera se deterioran y se ven acumulaciones de cráneos y huesos por muchos sitios.

Regresamos al hotel después de ver un cementerio de niños pequeños en el tronco de unos árboles gigantescos.




2 comentarios:

Mariángeles dijo...

Y nosotros pensando que no dabas señales de vida !!!!! jajaja
Menos mal que a Maribel se le ocurrió, cuando hablé con ella esta tarde, que quizás estabas publicando en el blog. No he visto nada todavía, acabo de entrar y lo primero era escribirte. ¿Todo bien? Aprovecha que ya queda menos. Estaba un poco preocupada por las erupciones en Sumatra y los temporales de Filipinas, espero que no os hayan afectado.
Muchos besos.

Escabechero montaña dijo...

De momento todo va bien y no nos ha afectado mucho, solo las lluvias. Hoy ultimo dia y mañana comenzamos viajes de regreso. Un beso