jueves, 30 de enero de 2014

ECUADOR QUITO JARDIN BOTANICO 29-1-2014



















Ya casi teníamos ultimada la maleta la noche anterior, por lo que terminamos de componerla con el pijama y el resto de cosas a guardar y las dejamos en recepción. Desayunamos y con el Eco-Vía nos vamos al Jardín Botánico, que hoy sí encontramos y pagando 3 $ cada uno entramos a visitarlo. Tras una pequeña explicación en una mapa que tienen en la entrada, vamos visitándolo viendo grupos de niños de colegios con sus profesoras en la misma faena.

Bien arreglado y acondicionado, con un orquideario muy bonito, apartado de plantas carnívoras con mucho calor y humedad y explicaciones generales en todo el recinto aunque faltan carteles de muchas plantas.





Una vez visitado, nos vamos al centro a pagar mis deudas de las gafas y a recuperar la montura de las que dejé para soldar la varilla. La mujer de la óptica, tan amable, cariñosa, educada y servicial como siempre, me reconoce y me dice que tiene una de cal y una de arena. La de arena es que no han podido soldar la varilla porque es de titanio, y no pueden soldarlo. Le cuento que lo mío es todo de arena: perdí las gafas con la montura que ella me puso y además las gafas de cerca que llevo de repuesto se ha soltado un tornillo y casi pierdo el cristal. Me lo arregla y me dice que solamente le de los 8 $ que me dijo, así es que le pago y nos vamos a comer.

Hoy queremos comer “encebollado” que es algo típico y que no hemos probado. Nos aconseja la mujer que vayamos al mercado (aunque la vez anterior no nos lo aconsejó), que estuvo ella comiendo con su hermano y estaba riquísimo. Víctor ha visto un bar que lo anunciaba y allí nos vamos.

 Nos tomamos 2 encebollados de corvina, buenísimos y dos cervezas grandes por 6 $ en total, en la zona de La Marín, un bar en el ensanche pequeño de una calle.

Ahora toca un café, pero antes pasamos por una pastelería ya que a Víctor se le ha antojado un pastel de manzana, y yo uno de chocolate, y nos lo hacemos en el recomendado El Cafeto, muy tranquilo y bonito, y además tienen una cosa que quiero probar y aunque lo he preguntado en varios lugares, en ninguno tenían; se trata de Canelazo, que la información que tenía era una especie de aguardiente, tipo orujo, con canela. Pues no, es una bebida caliente parecida a la “chicha” que se hace hirviendo agua con canela, añadiéndole azúcar e incorporándole una bebida alcohólica llamada ……., y que se sirve en la parte de la cordillera; también se hace de la misma forma el “naranjillo”, con una fruta tipo naranja pero de esta parte. La factura se queda en cappuchino pq 2,23 $, Mochaccino pq 2,23 $ y canelazo 2,46, que con iva 7,75.







Regresamos a la zona de la Mariscal para visitar el Museo Amazónico ABYA-YALA, EN av. 12 de Octubre, interesante pero echamos de menos la situación de los yacimientos y las informaciones.

Vamos al mercadillo artesanal que hay en esta zona, muy extenso, con unos 15 pasillos con unas 200 tiendas pequeñas, y en las que tienen casi lo mismo en todas, cada una en su contenido, unas camisetas, otras pendientes, collares, ponchos, artesanía popular etc.

De regreso volvemos a intentar hacer el Check-in de los vuelos, y después de muchos intentos, conseguimos efectuar el mío, en el que nos informan que el vuelo sufre retraso de una hora, salida a las 01:45, pero el de Victor no hay forma, así que decidimos ir a hacerlos la última merienda, recoger las maletas, coger un taxi por 3 $ hasta la terminal terrestre de Rio Coca, que es el lugar desde donde salen unos autobuses especiales al aeropuerto, que cuestan 2 $ por persona, y   que efectúa pocas paradas. El taxista un fitipaldi que no sabemos cómo hemos llegado.

Llegamos al aeropuerto y una vez situados nos colocamos en una fila larga que hay para facturar el check-in en Delta Airlines. A medida que vamos llegando, vamos observando que están mucho rato hablando en los mostradores, y que hay algún tipo de problema. Vemos a la chica de EE.UU. que conocimos en el lodge de la amazonia, y nos informa que, debido a la tormenta de nieve y frío que hay en Atlanta, no hay avión y que los de ayer tampoco salieron. Así es que no hay vuelos a Atlanta y tenemos que quedarnos, la compañía de vuelos no se hace cargo de nada porque el debido a causas atmosféricas, por lo que cogemos un taxi por 10 $, que nos lleva a una población cercana al aeropuerto donde dicen que hay hoteles con habitaciones dobles por 25 $.

El primer hotel, la habitación son 45 $, queremos comprobar el siguiente y aunque en éste son 50 $, nos quedamos. Son dos habitaciones con 2 camas de matrimonio y mucho espacio. El hotel se llama "Hostal el Parque" tfno 2391-280/0996298307, y lo regenta Garzon Fonseca Santiago Patricio.

miércoles, 29 de enero de 2014

ECUADOR QUITO-PICHINCHA 28-1-2014

Como no habíamos concretado nada y Víctor esta mañana estaba mirando pero no tenía nada claro, hemos ido a desayunar y a preguntar en una agencia de viajes que posibilidades había para hoy y para mañana. Para mañana nos propone ir a Cotopaxi, salida a las 07:00, nos acercan hasta donde pueden llegar los coches, subida de 200 metros hasta el refugio (en estos momentos cerrado por 3 meses) y luego subida otros 200 metros hasta el glaciar del volcán. Para la bajada está la opción de bajada en bicicleta de montaña y visitar un museo y una pequeña caminata; todo esto por 45 $ cada uno, con regreso a las 17:00 horas, o también nos propone la opción del circuito de Quilotoa, por 55 $, pero éste tiene más trayecto en bus. Y para hoy nos indica que podemos hacer el jardín botánico y según como veamos el día (nos comenta que él cree que va a salir el sol) podemos hacer el teleferiQo y subida al volcán Pichincha.

Hoy Víctor está desanimado así es que hay que animarle y ponerle en funcionamiento. Le comento de ir al Jardín botánico, así podrá ver pájaros, pero no está muy animado, así es que compramos un poco de fruta, chocolate y agua y, aunque en la tienda me informan que en la calle Colón me indicarán que bus coger para subir al telefériQo, cogemos un taxi, por 5 $, porque si queremos subir al Rucu Pichincha hemos de agilizar y aprovechar el tiempo.


 

Llegamos a la base del telefériQo, y previo pago de 8,50 $ cada uno, nos subimos en una de las cabinas y nos suben tranquilamente observando, cada vez desde más altura, la inmensidad de la ciudad de Quito.










Una vez arriba, iniciamos la andadura por el ancho sendero a las 10:15 horas, por el que ya van personas delante y a las que seguimos. Nos encontramos con una bifurcación o Ye, y seguimos a dos chicas que van delante y que siguen por la izquierda, pero al poco trozo esto no me convence ya que he visto por una loma a una persona con mochila, así es que le digo a Víctor que nos desviamos a la otra ruta.
 Efectivamente ésta es la que corresponde y vamos subiendo poco a poco, aunque al principio no hay mucho desnivel, pero va en aumento  y la altura se nota bastante; la forma de subir esto, un pie pidiéndole permiso al otro para pasar, o sea lentamente, de lo contrario la fatiga y el mal de altura serán los peores enemigos. 

De camino vemos en lo alto de unas piedras a dos ejemplares de águilas Cara Cara Curi Qingue, y después de unas foticos, seguimos haciendo camino.

 No es grande el desnivel hasta que llegamos al arenal, que es cuando, entre el desnivel y la altura, hay que ir pasico a pasico; una vez vencida esta dificultad, va a comenzar la piedra, o sea casi escalada, así es que tomamos energías con un plátano, chocolate y zumo.

Aquí hemos parado con 2 grupos: uno de dos personas que iban al Guagua Pichincha, de 4.794 m.s.n.m. con mucha actividad  y otro de 3 personas que seguían al mismo que nosotros y que Víctor dice de no perderles de vista, ya que son un guía y dos contratantes. Seguimos tras ellos, y en efecto ahora hay que mirar bien donde pisas y como te sujetas con las manos en buenas piedras.

 No tardamos ni 10 minutos en coronar la cima, son las 12:50, y nos encontramos con el cartel que nos indica que estamos nada más y nada menos que a ………….. 4.696 m.s.n.m., con gran alegría por nuestra parte pero con pena porque hay muchas nubes y niebla y no se ve el cráter ni el Guagua Pichincha, pero tampoco ha llovido.

Mientras descansamos un rato aparecen volando las 2 águilas que habíamos visto por el camino y que después de unos vuelos, toman tierra un poco delante de nosotros.


 El guía de los otros nos dice que les echemos galletas para que se acerquen, de esta forma vamos animándolas poco a poco a nuestra proximidad y se ponen a escasamente 1 metro. Después de disfrutar lo que podemos del paisaje, ya que a veces se quitan las nubes y otras se ponen más, decidimos iniciar la bajada, que, a la hora de “desescalar” es casi más peligrosa que la subida, incluso con un tipo “Paso de Mahoma” en Pirineos para llegar a la cima del Aneto.


En la zona del Arenal, lo bajamos corriendo, sin apoyar mucho los pies, como se dice por aquí, “esquiando”, con susto de Víctor que en el primer descenso se da cuenta de que ha perdido el celular, pero vuelve a buscarlo y lo encuentra en los 5 metros anteriores. 

Bajamos hasta la zona de tiendas para coger el TelefériQo y bajar diminutivamente al hostel.

Víctor no se encuentra muy bien, le ha afectado la altura y aunque en principio no iba a comer, luego decide que sí. Descansamos un rato en la habitación y comenzamos a preparar las actividades que haremos al día siguiente, ya que veo que a Víctor no le hace mucho lo del Cotopaxi. Está pensando, como el día anterior, en alquilar un carro para marcharnos a uno de los refugios en el bosque nuboso que hay por Tandayapa, y que aunque lo tenía previsto en el planing, no hemos llegado a realizarlo, y según leemos en la Lonely son unos auténticos paraísos para los amantes de las aves.


Ya estaba mirando empresas de alquiler de carros y me pongo a ayudarle, el llamando por teléfono a las empresas que ya había localizado y yo buscándole otras, hasta que se le acaba el saldo del teléfono y bajo a una tienda a recargar. Unas no tienen carros para alquilar, otras son muy caros (100 $ día), al final encuentra una por 45 $ con kilometraje limitado a 150 Km. y a 0.20 $ el exceso de Km.,  pero está muy lejos, encontramos otra por 60 $, que está más cercana y a ella nos dirigimos, cuando de pronto se para y dice que ya basta de tanto estrés, que  haremos otras cosas. Lo cierto es que ha sido bastante estresante la movida de buscar, llamar y preguntar y el condicionante del desplazamiento, etc., etc., etc.


Vamos a hacernos una “merienda” , compuesta por sopa, pollo al jugo y limonada, por 2,50 $ cada uno.
Pagamos el último día del hostal Nassau, 30 $ para preparar la maleta ya que mañana es el último día, y aunque el avión no sale hasta las 00:50 de la noche del día 30, hay que estar 3 horas antes y ya hemos leído que los autobuses tardan una media de 1,30 horas, aunque según el tráfico y las paradas que hagan puede llegar a duplicarse el tiempo.

ECUADOR MITAD DEL MUNDO 27-1-2014



El Pichincha se ve cubierto de nubes y Víctor constipado, por lo que decidimos tomar un Metrobus en Estación Seminario Mayor, en la Avda. América y bajarnos en la terminal terrestre de Ofelia, por 0,25 $, y allí coger otro autobús , por 0,15 $, con destino a San Antonio, donde se encuentra La Mitad del Mundo, pero antes visitar la Reserva Geobotánica Pululahua, donde ha encontrado que hay un sendero circular para avistamiento de aves y hay que aprovechar.

Tomamos un bus que parte de San Antonio, vía Calícalí, hasta el cruce de la Reserva, pero sin llegar a la entrada. Con la información que nos dan, subimos por la carretera que conduce a la entrada de la citada Reserva, y que donde está la oficina para registrarse no hay nadie. Proseguimos por la entrada, viendo que solamente hay tiendas, hasta que llegamos a un mirador, y que preciosidad de vista, es el cráter volcánico del extinto Pululahua, de unos 5 Km. de diámetro y con un suelo fértil y llano bien cultivado por sus agricultores.


 

Se puede acceder al cráter por un sendero muy empinado desde el mirador de Ventanillas, pero que no nos motiva a bajarlo ya que luego hay que subirlo, (la salida por la otra parte del volcán son 15 Km.) y el desnivel es muy fuerte. Vamos buscando el sedero de Moraspungo, pero, aunque unos nos informan que es por aquí y otros nos informan que es por allá, no nos cuadra con la información que lleva Victor, y, como se está haciendo tarde, decidimos bajarnos en autobús a La Mitad del Mundo y hacernos una comida típica de esta zona: el Cuy, que en quechua es “Conejo”.


 

Es muy parecido a un conejo o más a un conejo de indias pero grande, y que lo hacen a la brasa pero con la piel (no con el pelaje) acompañado por una jarra de “chicha” y una Pilsener, aunque no es barato, son 25 $, pero hemos venido a degustar la cultura culinaria y hoy toca esto.




Nos desplazamos unos metros hasta la entrada, por 3 $, al complejo “La Mitad del Mundo” donde dicen que se encuentra el meridiano  con latitud 00’ 00’ 0’, declinación 



magnética 6’ 38E y longitud Occ.
De Greenwich 78’ 27’ 8’. Una vez hechas las famosas fotos con un pie
en cada 


hemisferio y visitados algunos pabellones interesantes, regresamos en bus hasta la terminal Ofelia, por 0,40 $ que nos extraña y es que va incluido ya el billete del Metrobús.