Subimos al autobús que con dirección Guayaquil indica Cajas,
como el día anterior, y nos piden el boleto, que ya nos habían dicho que se
pagaba en el bus. Le indicamos que no , vamos a la parada de la Laguna
Toreadora en el Parque Nacional Cajas, que vamos a la Laguna Llaviucu
(Zorrocucho), que está antes. Cuando nos cobra nos extraña que nos cobre 2 $
cuando pensábamos que iba a ser 1 $ cada uno. Menos mal que Víctor se queda
mosca con esto y va mirando por la ventanilla, cuando se da cuenta de que está
el desvío a la laguna que le habíamos solicitado y no para el autobús; cogemos
las mochilas, nos vamos al lugar del conductor y el cobrador, se lo decimos que
ya han pasado el cruce y allí mismo nos bajamos y nos cobran 1 $ por cada
uno. No sabemos qué les ocurre en muchos
de estos casos, falta de comprensión, falta
de escucha, el caso es que siempre van a la suya. Preocupante.
El cartel de la entrada indica 2 Km al lago, aunque Víctor tiene
información de 1,6 km., y vamos bajando cuando avistamos un colibrí pico
espada, con un pico muy largo, dos veces su cuerpo y que toma el néctar de unas
flores campanilla muy grandes.
Antes de cruzar el puente de un río, un conductor se ofrece
a llevarnos hasta la laguna, pero vamos avistando aves y declinamos la oferta.
A la llegada al parque,
como el día anterior nos registramos
a la entrada y nos entregan una parte
del registro numerado y un prospecto con las aves y animales que se pueden ver
en el parque, cosa que ayer no tenían en la otra parte.
Nos cruzamos con grupos de “pajareros” muy preparados, con
cámaras grandes con trípode, o pie, y con guías que llevan sonidos de reclamo
para algunas aves especiales.
Así mismo nos cruzamos con el conductor que se había ofrecido a acercarnos y que ha resultado ser el guía de un grupo.



Así mismo nos cruzamos con el conductor que se había ofrecido a acercarnos y que ha resultado ser el guía de un grupo.
Avistamos el rascón ecuatoriano, patos andinos, cerceta andina, gaviota andina, etc., así como muchas personas pescando o al menos con cañas de pesca, en el torrente que llega a la laguna.
Para regreso llegamos hasta el cruce de la carretera que
lleva Cuenca esperando que pase el primer autobús para subirnos y regresar.
Pasa mucho rato y no pasaba ninguno, hasta que vemos aparecer uno, que cuando
llegó a nuestra altura no paró, ponía “Turismo oriental”, así que pensamos que
no paró por eso. Bastante más tarde apareció otro, al que también le hicimos
señales de que parase, pero tampoco hizo mención de frenar, y el tercero
sucedió lo mismo. No entendíamos el por qué, ya que siempre hemos visto lo
contrario, van tocando el claxon para indicarte si quieres subir.
En esto que aparece un coche que entra por este camino, para
y nos dice que en 2 minutos vuelve y nos llevará a Cuenca. En efecto, al poco
rato vuelve y nos recoge; le pregunto cuanto nos va a cobrar por llevarnos y
nos dice que 5 $. Aceptamos, aunque ya estábamos dentro y en marcha, ya que el
bus nos hubiese costado 2 $, y el taxi al hotel otros 2, por 1 $ más fuimos más
rápidos, nos informó de cosas y costumbres de Cuenca, y nos aconsejó
restaurantes y lugares donde podíamos comer cosas típicas. Nos dejó en la misma
puerta del hotel.

Vamos a comer al mercado 9 de Octubre,
aquí al lado del
hotel, que nos ha aconsejado que aquí podremos comer “chancho a la barbosa” o
dicho de otra forma “cerdo al carbón o a la brasa”, ya que lo hemos visto hacer
de camino al hotel y nos ha apetecido.
En el mercado hay 3 niveles, cada uno dedicado a una cosa,
en la planta 0, carnes, mariscos, ceviches y tubérculos,
en la planta baja,
frutas
, verduras morochos, lácteos, quesos y plantas y flores y en la de
arriba, comidas preparadas, hornado, refrescos y jugos.

Nos hacemos dos raciones de “chancho”
Regreso al hotel, y salimos para conocer la ciudad y como ya habíamos visto anteriormente es tan distinta a otros lugares de Ecuador que no parece de Ecuador, aceras anchas, pocos carteles anunciadores, las tiendas se nota que tienen otro estilo, calles muy limpias, y es la ciudad de todo Ecuador que no tiene los cables de la electricidad colgando.
Nos tomamos un café en una cafetería con un un patio muy bonito y tranquilo;
Vamos a cenar al Rte. Raymipampa, en el que nos deleitamos con un ceviche mixto para Víctor, unos camarones con salsa para mí, y una ración de “mote pillo”, que es maíz hervido con una salsa amarilla, que no nos entusiasmó demasiado, y por todo ello, con impuesto y servicio incluido 33 $.
Volvemos al hotel, recogemos maletas, mochilas y resto de trastos, para en un taxi ir a la terminal terrestre ya que tenemos boletos comprados para el bus que sale a las 22:00 horas con dirección a Quito.Con la empresa Super Taxis Cuenca c.a. nos cuesta 10 $ cada uno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario