jueves, 16 de enero de 2014

ECUADOR - GUAYAQUIL - GALAPAGOS 15-1-2014


Diana a las 6:45 para visitar el malecón, ya que ayer era de noche y no se veía. 

 



 Damos un paseo hasta las 8:30, desayuno en el hostal y cogemos un taxi para el aeropuerto que nos cuesta 6 $. Intentamos cambiar divisa pero no hay ningún banco para esta operación, con lo que se me complica ya que yo quería haber cambiado anteriormente.





 

Hacemos la preinscripción de entrada a Galápagos, o lo que es casi lo mismo pago de 10 $ de tasas y nos dan un resguardo. Pase de maletas por el control, en el que nos ponen un distintivo de que han sido controlados y de aquí a facturación.




 Efectuamos el embarque a las 10:30 y despegue a las 11:00. Durante el vuelo nos dan un zumo y unos cacaos y echan un insecticida en los compartimentos donde están las maletas de mano y mochilas para evitar plagas en las islas.


 



 











Recogida de equipaje y en autobuses llegamos al embarcadero donde hemos de pagar 0,80 $ para pasar al otro lado y cuando vamos a subir a los autobuses para llegar a la ciudad, ya está lleno y nos informan de que es el último, que ya no va a haber más, así es que, junto a dos alemanas, cogemos una furgoneta que nos cobran 18 $.



Llegada al Hotel SANTA CRUZ, que está en el centro y lo pagamos ya por adelantado, 35 $ en una habitación pequeña doble. La señora muy atenta nos explica donde ir hoy, mañana y pasado.


Vamos a cambiar euros y el cambio está a 1,307 y es el único banco que cambia divisa aquí, es el Banco del Pacífico. Cambio 500 Euros que esten nuevos, ni una señal de nada, pasando la uña por todo el contorno, y..... como máximo 500 Euros, total 653,69.

 A continuación elegimos un restaurante para hacernos un almuerzo, copuesto de sopa de bola, camarones con arroz y un postrecico, con un jugo de naranja.

Para aprovechar la tarde decidimos irnos a una zona que se llama “las grutas”, para lo que hay que coger un taxi acuático en el que hemos de pagar 60 centavos cada uno y nos deja en la punta de enfrente, es poco trayecto, pero por tierra no puede ser ya que el resto es parque nacional y no se puede pasar.
Subimos en el taxi acuático y vamos varias personas, a las que va dejando poco a poco en barcos que están anclados y al final quedamos 4, una pareja argentina de porteños y nosotros.


Nos comentan que ya han hecho una salida en barco para un paseo y buceo y que han visto tiburones.
 Vamos a una zona que se llama "las grutas". Esta senda es para hacerla con calzado sujeto, no con chanclas, ya que es roca volcánica y no está lisa. Vamos viendo pinzones de Darwin, cucube de Galápagos y llegamos a la famosa gruta.

 Es una zona de lava volcánica que quedó sin rellenar de lava y en la que hay una entrada de agua del mar. A la llegada hay una persona que nos informa que los pinzones de Darwin están en época de apareamiento y por eso están tan alterados, ayudando a ello que las flores de las tunas están ahora en pleno esplendor y se alimentan de ellas.
 

Dejo las cosas en una roca de las que se encarga de vigilar Víctor, y en bañadora probar cómo está el agua, ¡¡muy buena!! sigo nadando un rato adentrándome en la gruta, paso unas rocas que cortan el recorrido y sigo más adelante. 

 


En este tramo he visto unos peces grandes y con rayas transversales de color azulado. Hago lo mismo con las siguientes hasta que ya llego a unas que no se pueden sortear, son muy altas, así es que media vuelta y que disfrute ahora Víctor. Aquí los peces que veo son como salpas grandes, con las rayas amarillas.
Hay jóvenes locales que se suben por las rocas del costado de la gruta, y se lanzan al agua.
Aquí está la pareja argentina igualmente buceando.
Cuando regresa Víctor, nos marchamos ya que ya venido una expedición de turistas con un guía y se está llenando por todos sitios.

 


De regreso nos quedamos en una playica pequeña, Víctor se queda con los prismáticos y su cámara y yo buceo un poco. Se ven distintas variedades de peces pero sobre todo unos marrones tirando a negros con los morros azules y los ojos amarillos, y muchos peces cebra pequeños. Salgo con gran pesar porque estaría más rato, pero Víctor también tiene que disfrutar y los minutos de sol se están acabando. Entra Víctor y al rato sale el argentino y me informa de que hay dos mantas raya antes de llegar a las rocas, por lo que le pido que cuide de la cámara y los trastos y me meto a ver si las diviso; efectivamente, antes de llegar a las piedras, donde esta el fondo de arena, diviso una, por lo que llamo a Víctor para que la vea.
Vemos ésta y luego otra en el fondo camuflandose con la arena. Nos ha hecho ilusión ver cosas distintas.
Regresamos a Puerto Ayora, hacemos compra de chocolate, batidos y fruta para el día siguiente y regresamos al hotel para darnos una ducha y a cenar. Están de elecciones y tenemos al lado del hotel un mitin con su correspondiente fiesta. esperemos que al regreso de la cena hayan terminado. 
Cenamos en la parte llamada "el kiosko", una calle en la que cortan el tráfico y ponen mesas los restaurantes y ahí sirven la cena. De entrada ya vemos una especie de langosta, y otro pescado de color rosáceo llamado brujo, por lo que ya que estamos en pleno océano, vamos a disfrutar de alguno de sus frutos. Negociamos el "langostino" ya que no es temporada de langosta, por
16$, (pedían 18, y en el restaurante anterior 25 $, aunque tenían de 10 y 20) y el pescado rosa, para que nos lo hagan a la brasa y al vapor respectivamente. Solicitamos así mismo una Pilsener, aunque yo llevaba una de bote, y voy a buscar otra de bote Budweisser, y tardan tanto en traer el pescado que casi nos acabamos las 3.


 Está bueno el langostino y el otro pescado no tiene mucho sabor, pero igualmente está bueno.
Se ha hecho bastante tarde y Víctor está cansado, así que regresamos al hotel y luego me doy un paseo para comprar agua y ver si están abiertas las tiendas de salidas a buceo



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