Hoy nos levantamos con tranquilidad ya que hemos quedado a
las nueve en el hotel Oasis para que nos lleven a la amazonía.
De camino que vamos para allá, vemos que hay gente vendiendo unos cangrejos en la calle, y una mujer,
A las 10:00 llegamos al Lodge que es nuestro destino. Nos recibe Carlos, quien nos sitúa en nuestra
cabaña, muy bien y con espacio, y Luis el encargado del comedor, nos dan las
instrucciones a seguir durante nuestra estancia., El lugar es muy bonito, desde
el embarcadero
se ven dos pabellones hechos de madera con techo con hoja de
palma, que corresponden al comedor y la cocina. 
Una vez arriba hay un pasillo central con cabañas
igualmente de madera con techo de hoja de palma, con dos pares de cañas
clavados en la puerta que sirven para colgar las botas, de esta forma aunque
llueva no entra agua ni bichos.
Una vez arriba hay un pasillo central con cabañas
Tenemos una botella de agua en la habitación, que, cuando la
queramos rellenar, hay una garrafa para efectuar esta acción cuando queramos.
Si queremos cerveza (3 $), zumos, otras bebidas, gin tónic (8 $ ), cócteles (7
$ ), botella de vino (28 $ ) wisky, u otras cosas para comer, podemos abrir una
cuenta para al final de la estancia pagarlo todo; si están ellos se lo pedimos,
pero si no están y queremos algo, podemos tomarlo y anotarlo, se fían. Carlos
nos enseña el nido que ha hecho un colibrí
en el limonero de entrada al
comedor, y que en estos momentos está con dos huevos.

Una vez dejadas las cosas en la cabaña, Juan nos acompaña a
dar una vuelta por las instalaciones, en este caso el estanque, hasta la hora
del almuerzo, que va a ser a las 12:00. El desayuno será a las 6:30 y las cenas
a las 19:00. En la comida conocemos a la gente que va en el grupo que van a
incluirnos, todo chicas jóvenes, de Estados Unidos y Canadá. El guía que vamos
a tener se llama Eduardo, es de Quito, estudió turismo y trabaja 20 días y
fiesta los 10 siguientes.
Para comer tenemos un primer plato de patatas con
acelgas, de segundo cerdo con verduras hervidas, arroz, y de postre melón.

El poblado consta de 1 casa dividida en 2 habitáculos: uno
de ellos para la cocina y el otro el resto, habitación y un espacio grande.
Solamente vive una familia que lleva nueve años ahí y tienen un hijo.
Según nos
comenta el dueño, pertenecen a una congregación por medio de la cual les han
facilitado este terreno, nos explican un poco sus costumbres;
para casarse, el
novio tiene que pedir la mano a toda la familia, de rodillas uno por uno hasta
que todos le den el consentimiento, luego tiene que pagar a la familia por la
mujer, y luego invitarles a comida.
Con Carlos y posteriormente con Edu, comentamos el tema del
petróleo y las petroleras, que cuando decían que si iban a permitir o no la
extracción de petróleo, los pozos ya estaban hechos, y que todo el material
para hacerlos y extraer el crudo, lo habían llevado ya con helicópteros, y que
hacían unos pozos de tierra para contención del crudo, les echaban madera y
tierra, para taparlo y que no se viese desde arriba, pero con el tiempo subía
de volumen y reventaban los pozos, con la consecuente contaminación de ríos y
hábitat de la zona, hasta hubo veces que la contaminación llegó por el río
hasta Perú. De la misma forma que Alemania (incluso Francia) negociaron para
enviarles una suma importante de dinero, pero controlando en que se gastaba
(ambulatorios, casas de cultura, etc., pero que el Presidente Rafael dijo que
no estaban para recibir órdenes del exterior, que les diesen el dinero y ya les
explicarían en que lo habían gastado.
Así que no se hizo nada.
Regresamos para cenar un puré de guisantes, de segundo cerdo
con verduras y de postre una fruta que es natural, con un poco de azúcar y que
parece en almíbar.
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