lunes, 13 de enero de 2014

ECUADOR OTAVALO (1) 11-1-2014


 Llegada a Quito, terminal Quitumbe, que está en el sur de esta ciudad, a las 05:00, tras una noche en el autobús, en principio con mucho calor, hasta el punto de quitarme la camiseta, y, creo que en ese momento perder las gafas, para luego pasado Papallacta y comenzado a subir a la cordillera de los Andes, mejorar la temperatura.

Intento comentarle al conductor del autobús que había perdido las gafas y que si algún pasajero las hubiese encontrado y se las hubiese entregado o comentado, bueno pues su contestación ha sido: el que más lejos estoy yo y voy a encontrarlas?. A la llegada a la terminal intento solicitarle que me diga cómo se llama la estación de servicio donde ha puesto gasoil y he bajado al servicio, bueno pues o no quiere entenderme o me envía a que les pregunte en la terminal; al final me informa que se llama Pipo.

Entramos en la terminal y buscamos una boletería que venda boletos para un autobús con destino Otavalo y cuando la conseguimos, nos vende los boletos y nos informa que sale en 2 minutos desde el andén 34. Así es que a correr toca.
 Llegamos justo para dejar las maletas en el maletero y subirnos para colocarnos en nuestros asientos.

Cuando llegamos a la estación de Carcelén, que está al norte de Quito, han transcurrido 1 hora 25 minutos. Llegada a Otavalo a las 7,25 para ir al hostel  Otavalo Prince, en c/ Sucre 705, (en el centro) donde dejamos las maletas en 2 habitaciones individuales (23 $ cada una más iva, total 51,52, o en una doble por 40 $ más iva) así Víctor descansará esta noche.

A las 8:12 ya estamos camino de ir al mercado de animales, que está al otro lado de la “panamericana” y a la que se tarda un ratico en llegar. Es un descampado en donde venden animales domésticos y donde yo esperaba que hubiese más cantidad de ellos, pero, no obstante vemos que venden caballos y potros, vacas y terneros (uno por 500 $), cerdos de todos tipos, grandes y pequeños, peludos con rizo, de distintos colores, atados con


cuerdas del cuello y hocico, corderos, pollos, gallinas, gallos, codornices, conejos, patos, ocas, perros, pollos pequeños y otros con plumas en las patas y alguno más.







La parte superior está dedicada a los comedores, donde están cocinando distintos guisos, algunos de ellos con una pinta increíble que dicen “cómeme” y hay mesas y bancos donde la gente está degustando estos platos.
 En una esquina hay uno de los vendedores charlatanes; los de mi época recordarán a aquellos que comenzaban vendiéndote una manta que unas características especiales, que no la encontrarías por ninguna parte y te regalaba otra, y te daba otra más y hasta una tercera.











 

No solamente vendía mantas, tenía de todo y sobre todo mucha lengua. Además de todo esto están los “chamanes” por así decirlo, que ponen figuras en el suelo, un cigarro en la boca, la calavera al lado y a contar cosas para vender algún producto que te proteja de ellos.






 








Después de unos paseos y no comprar nada, regresamos a la población y nos vamos a ver el mercado de artesanías, que hoy es el día grande y se nota porque además de la plaza de Ponchos, las 2 calles que confluyen en ella están abarrotadas de todo tipo de artesanías, ya sean de aquí o del extranjero, yo creo que todas: Sombreros, instrumentos musicales, collares, pulseras, pendientes, muñequitos, anillos, ponchos, alfombras, tapices, fuentes, pinturas, especies, etc., etc., etc., etc., etc.,……








Ya que Víctor no había probado el coco natural, compramos uno por 1,50 $, para luego comer en un sitio de los de ellos, un caldo de pollo y de segundo un arroz, con verduras y pollo y una cerveza que van a comprarla a alguna tienda, en total 8 $.
 





Hemos decidido que cogemos un taxi, por 10 $, para que nos transporte al lugar donde se encuentra la laguna Cuicocha, el interior del cráter de un volcán con dos islas en el centro que dicen tienen forma de conejo (en Quichua, Cuy = conejo). Llegados al centro de interpretación nos informan que el recorrido alrededor de la laguna son 4 horas, y que no nos va a dar tiempo, además de que amenaza lluvia.

 

 Cuando comenzamos a subir son las 13:40, y en el cartel vemos que informa de 5 horas y 14 Km. de recorrido. Tomamos la decisión de hacer lo que podamos, más o menos 2 horas y volver.

Vamos viendo el Calendario solar, el Calendario lunar, el sitio de ofrendas y el baño ritual. El sendero se llama de las Orquídeas, altitud desde 3.100 msnm hasta 3.450 msnm. Llegamos hasta el mirador el Arrayán, donde ya  han caído gotas, nos comemos las cerezas que hemos comprado, 1 libra 3 $, así es que compro 2 libras (1 kg.) por 5 $.






 






Damos la vuelta y al rato se pone a llover, en principio suave, pero luego abundante, y no cesa hasta que llegamos de nuevo al centro de interpretación, que ya está cerrado y nos vamos hasta la puerta de entrada, donde ya no dejan entrar a los coches y donde nos había informado que siempre había un taxi pero en estos momentos no hay ninguno y tampoco tienen teléfono para llamarles.  

Afortunadamente llega un monovolumen con dos personas, me acerco para solicitarles que cuando lleguen a la población que, por favor, nos envíen un taxi para bajar. Me pregunta que cuantos somos y al decirle que dos, nos dice que nos bajan ellos a Cotacachi, oferta que aceptamos. 

Son una pareja de Quito de turismo por esta zona, creemos que a comprar pieles que son muy famosas en esta zona. De Cotacachi cogemos un bus por 0,25 $ hasta Otavalo. Ducha y nos vamos a cenar, en Daniel’s, una sopa del día, churrasco (no es con hueso)  con 2 huevos fritos, patatas y arroz por 6,50 $.



No hay comentarios: