viernes, 3 de enero de 2014

ECUADOR - MINDO (2) 2-1-2014


Nos levantamos a las 5:45, ya que a las 6:30 hemos de tomar el autobús de línea que va en dirección a Quito, para bajarnos en la “Y” (aquí se dice “Ye”), que es el desvío de la carretera principal para llegar a Mindo. Para sacar el billete o boleto a Quito, has de apuntarte en la lista de asientos que te dan antes de pagar los 2,50 $ que cuesta el billete y en el que te indican el número de asiento, ya que luego (y sucede) has de sentarte en el que te corresponde.

Al llegar a la Ye, nos bajamos y le pagamos 50 centavos cada uno al cobrador, no antes de bajar. De aquí tomamos la carretera a la izquierda (tal como sales de Mindo), que es de bajada, para dirigirnos a una hacienda llamada Mindo Lindo, bajando a la derecha,  un lugar con unas 7 hectáreas de terreno de bosque secundario, y donde podremos (con un poco de suerte) hacer avistamiento de aves. 


A la llegada nos atiende el dueño de la hacienda cobrándonos lo que tienen estipulado y que son 5 $ por persona, en el que está incluido un café, y  nos informa que la ornitóloga es su esposa. Nos invita a entrar y preferimos quedarnos en el jardín, en el que tienen 4 bebederos de colibríes pletóricos de estos pájaros. Ya observamos que hay distintas especies pero  Víctor ya se percata de más;  se presenta Haike, la ornitóloga, quien nos saluda y nos invita a tomar un té casero de hierbas de la propiedad que, aunque en principio solicitamos tomarlo fuera, nos percatamos de que la terraza donde vamos a tomarlo está justo enfrente de los bebederos y decidimos tomarlo arriba.

El té esta delicioso y calentito y la señora, además de invitarnos a registrarnos en su libro de visitas, por ser los primeros del año 2014,nos informa de que el primero no paga así es que nos devuelve 5 $.

 Estamos observando las nuevas especies y preguntándole por los nombres, características y todo lo que se nos ocurre ya que, como ocurrió con Rotni, ella disfruta con lo que es su pasión, y se nota.

Nos quedaríamos toda la mañana viendo los colibríes, pero tienen un circuito por la propiedad que vamos a recorrer y hay que hacerlo. Nos enseña el principio de la senda, solicitándonos que abramos los ojos a todo, enseñándonos unas hojas que vistas normal son igual que las demás, pero que, dándoles 

 
la vuelta son preciosas y no había visto nada igual.

El sendero  es por un bosque húmedo, y al final del mismo reconocemos que no hemos hecho muchos avistamientos de las aves que hubiésemos querido, pero así es la vida. 
 Regresamos a la casa, en la que están un joven alemán (haciendo intercambio), una de las hijas de los dueños  y una amiga de los mismos. Seguimos viendo los colibríes y Víctor intentando secar al sol la lente del objetivo de la cámara, ya que creemos que, debido a la humedad, se ha empañado y no puede hacer fotos. Al final  les pide un secador de pelo y con esto lo soluciona.

Nos despedimos de la tan amable Haike y comenzamos el regreso a Mindo, unos 6,5 km de carretera aunque son hacia abajo, pero son de asfalto. Llegada a Mindo, duchita y a comer, aunque el restaurante de ayer permanece cerrado, y nos decantamos por uno que hay gente lugareña y en el que damos cuenta de: 2 platos de caldo de pollo con una verdura que no sabemos que es,  pollo con acompañamiento de arroz, lentejas y para mi filete a la brasa, con la misma guarnición,  regado con una Inca (algo que parece sabor gominola, con gas) y una Pilsener,



en total 16 $.

De regreso al hostel, intento llamar a mami, Teodora, varias veces, pero el internet que hay aquí no tiene mucha calidad y no puedo hablar. Tampoco puedo mirar el tiempo ni el blog. Descansamos un ratico y vamos a informarnos de los autobuses de regreso a Quito, información del “concierto de ranas” y del avistamiento de mañana.


Al regreso pasamos por el Descanso, para hablar con Rotni sobre el día siguiente y tomar un café, pero está muy ocupado y de momento no podemos hablar con él. Si lo hacemos con uno canadiense que vive aquí y que tiene experiencia en Islas Galápagos y nos da consejos, mientras vemos el cortejo de un colibrí macho a una hembra. ¡¡¡¡¡Fabuloso!!!!!!!!!!!!! (no os lo puedo poner porque tiene mucha capacidad, pero quien quiera ya lo enseñaré)


Al final hablamos con Rotni, y quedamos para el día siguiente a las 6 de la mañana en el Descanso, para ir a hacer el Yellow House y nos cobrará 40 $, 10 $ por cada uno, y tendremos que pagar 5 que cobran en la hacienda.

Una vez en el hostel, Víctor decide irse a dar una vuelta por el itinerario que no hemos hecho y yo me encargo de hablar con Pancho y su hijo, para lo que me dirijo al hotel donde están ellos, que van a cenar ya que no han comido mucho y quedamos para el día siguiente, y me entregan un regalo para Víctor, una pluma de un colibrí que se les ha metido en la habitación y no sabe salir, y en el  trámite de cogerlo para sacarlo fuera, ha perdido dos plumas.

Me desplazo hasta el hotel Quetzal, ya que indican en la Lonely Planet que el brownie de chocolate (cuesta 2,75 $) que hacen está delicioso, para preguntar hasta que hora sirven cenas por la noche, y, cuando me dicen que hasta las 20:00, desisto de la empresa y cenaremos en otro restaurante. Una vez en el hostel, visito el jardín de orquídeas y luego intento conectarme de nuevo a internet, pero sigue el mismo problema.

 Escribo un rato en Word para luego pasarlo al blog y, cuando Víctor está preparado nos vamos a cenar, hoy  en el Tigrillo, una pizzería con horno de media luna.


Nos tomamos: sopa del día y de 2º Tilapia (un pescado), con arroz, lentejas para Víctor,  y yo pido sopa del día y de 2º, churrasco con patatas, que lleva 2 huevos fritos y una cerveza, todo por 14 $.

Al hostel  y a intentar dormir


1 comentario:

Mariángeles dijo...

¡Qué bueno todo lo que cuentas! Ya veo que has localizado los floripondios, daturas en España. También que de comer no os falta. Besitos.