Nos levantamos a las 08:00 para ir a comprar la guía de aves
de Ecuador que Víctor ya había mirado de comprarla en España, pero estaba
agotada, así es que en su búsqueda la encontró en la librería de Quito,
LIBRIMUNDI, con quienes contacto para saber si el 31-12 estarían abiertos, con
la suerte de que le comunicaron que el 31 es aniversario de la librería y que
ese día había un 20 por ciento de descuento, por lo que cuando en España le
hubiese costado 65 Euros, (más o menos 95 dólares) aquí le costó 47 dólares, o
sea que no está mal, eso sí, el pago con tarjeta se hizo de rogar, porque la del pin no
funcionaba. Ahora bien, la guía es completa, por lo menos por el tocho que es,
un volumen de unos 7 u 9 cm de grosor más el libro de campo, de unos dos, y no es solo por lo aparatoso sino por
el contenido y explicaciones.
No hubo tanta suerte en la compra de un plano de todo
Ecuador, con carreteras incluidas, pues se les había terminado. Tampoco nos
decidimos a comprar una guía de aves de Islas Galápagos, esperando encontrar
alguna más sencilla y en castellano, en Guayaquil o en las propias islas.
De aquí nos fuimos a desayunar un
zumo de frutas

y un sanwich, sentados en
una mesita en la calle por la suma de 3
dólares. De aquí al hostel Calama, a dejar cosas y cambiar algo de ropa, ya que
aunque la previsión que habíamos hecho de mal tiempo con lluvia, no se
veía por ninguna parte.
Salimos para el centro y tomamos el Eco-rail, un bus con un carril central, con las paradas en alto, más o menos 1 metro, y que cuesta 25 centavos desde la parada de Manuela Cañizares hasta la parada en el centro LA MARIN, una vez pasado el Mercado Central.
Preguntamos donde comprar un
adaptador de enchufe, ya que ninguno de los dos nos habíamos percatado de que
las tomas de corriente no son como las
europeas y no podíamos ni cargar las baterías de las cámaras, ni del móvil, ni
del netbook, ni de las pilas de los frontales, así que compramos 1 por 0,40 $
(el único que les quedaba en esta tienda) y 2 por 0.50 $ cada una en otra
tienda.
Seguimos con las comprar,
en este caso una tarjeta local para el móvil (afortunadamente Víctor lo tiene
libre) por un precio de 3 $ y que, aunque necesita poner la cédula de identidad
y nosotros no tenemos de Ecuador, la señora muy amablemente puso la suya y su
nombre y pudimos solventar el tema, ya que para efectuar llamadas internas en
Ecuador sale mucho más barato. Luego efectuamos una recarga de 10 $ sin
problema.
De aquí, y ya que
estábamos cerca, fuimos a visitar el
Mercado Central para ver el contenido del mismo en sus distintas variedades. Bien por la fruta y verduras (que
cerezas, aunque a 4 $ la libra (medio kg) , en cuestión de carne muchas patas
de vaca, mucha variedad de salchichas o longanizas, y en cuestión de pescado,
muy pobre y solamente 3 paradas.
Así mismo intento solucionar el tema de mis gafas (se me ha
roto una patilla) en una óptica, pero las que hay están cerradas, así que
decidimos iniciar un recorrido recomendó para conocer el centro histórico de Quito.
Nos sorprende que hay mucha, mucha o muchísima policía por todo el casco antiguo, hasta carpas de ayuda al turista. Posteriormente nos informan que solamente son estos dos días, que luego desaparecen.
Iniciamos el recorrido en la bulliciosa Plaza Grande, donde están los limpiabotas, vemos el Palacio del Gobierno,
sin el cambio de guardia que son los lunes, la Catedral,
que en estos momentos están oficiando misa, seguimos hacia la iglesia la Compañía, para seguir hacia la preciosa plaza y el monasterio de San Francisco, para seguir hacia el Museo de la Ciudad, donde hay una exposición en la calle al aire libre y seguimos hacia la Ronda, continuando por la plaza y la iglesia de Santo Domingo.
Nos sorprende que hay mucha, mucha o muchísima policía por todo el casco antiguo, hasta carpas de ayuda al turista. Posteriormente nos informan que solamente son estos dos días, que luego desaparecen.
Iniciamos el recorrido en la bulliciosa Plaza Grande, donde están los limpiabotas, vemos el Palacio del Gobierno,
Comentando con la señora
nos desaconseja que vayamos a comer al Mercado Central porque nos dice que es
muy peligroso, y un señor que está en la tienda nos dice que a veces son 10 o
más las personas que te atacan y que no puedes hacer nada contra tantas, por lo
que mi hijo se asusta y dice que vayamos a comer a otro lugar. Regresamos ya
que habíamos visto un restaurante pequeño
y que indicaba que tenían muchas comidas típicas de Ecuador (seco de
chivo, de pollo, etc) pero no logro encontrarlo, así es que pregunto y me
informan que en la calle paralela, hay varios que el seco de chivo cuesta 2 o 3
$ y que tienen otras comidas también típicas de Ecuador.
Buscamos en la información facilitada y nos quedamos a comer en el “Cordovez” y nos hacemos un “seco de chivo”
y un agua para Víctor y
un “Bandera” (arroz con camarones, conchas, corvina y dos cosas más) y una
cerveza para mí,
por un importe global de 16 $. Lo de Víctor resulta ser un
guisado de chivo, acompañado de arroz, y lo mío, un arroz como el de Víctor,
con un filete de corvina encima y unos camarones y tomate en cada lateral de la
fuente, y unas rodajas de banana frita.
Buscamos en la información facilitada y nos quedamos a comer en el “Cordovez” y nos hacemos un “seco de chivo”
Nos vamos en busca de una
mesita y dos sillas en alguna terraza de alguna plaza, para tomarnos un café y
descansar un rato. No encontramos ninguna terracita para tomar un café, así es
que seguimos caminando de paseo para visitar la Basílica, y allí encontramos
algo que puede hacer el efecto, aunque
cierran en unos
Acometemos la subida a la primera torre, viendo unas espectaculares vistas de
la parte sur de Quito, luego subimos a la otra que está al lado para ver el espectáculo de la parte norte de la
ciudad, está formada por montañas. Luego nos vamos a la que está más al este,
para ver parte del TeleferiQo que sube a la montaña, para desde aquí subir al volcán
Pichincha, algo que no está recomendado hasta que no estés aclimatado al menos
2 días, y para ver que ninguno de los dos relojes existentes en las otras
torres, coinciden entre sí, ni con la hora que es en estos momentos.
Paseamos por las calles
hacia el casco histórico, y en muchas calles se da la misma
circunstancia:
Chicos disfrazados de mujer,
se ponen en medio
de la calle, parando a los coches que transitan por la misma,
solicitándoles dinero para el “monigote” de cartón y papel
que han confeccionado.
Hasta los niños, cerca de un centro
comercial, hacen lo propio.

Algo parecido a los que hacen en Valencia, pero muy básicos y sin gracia.
Una vez en el centro, hay mucha animación de compras; cosa curiosa que vemos es que en España se intenta llevar una prenda interior roja, y aquí la utilizan de color amarillo.
circunstancia:
Chicos disfrazados de mujer,Hasta los niños, cerca de un centro
comercial, hacen lo propio.
Algo parecido a los que hacen en Valencia, pero muy básicos y sin gracia.
Una vez en el centro, hay mucha animación de compras; cosa curiosa que vemos es que en España se intenta llevar una prenda interior roja, y aquí la utilizan de color amarillo.
Regresamos al hostal reservando sitio en un restaurante argentino
cercano y viendo la fiesta de Nochevieja o Año viejo que se prepara.
Vamos a cenar a las 21:00
al Rincón del Gaucho, en la Mariscal, para comernos: aguacate relleno con atún 4,84 $, una parrillada mixta para dos,
por 28,92 $, botella de vino “Concha y Toro Frontera” de Chile 26,86 $, cerveza
Pilsener 2,87 $, café 2,25 $, más las tasas y el servicio 14,68$, total de 81,42 $. Al regreso al cambio de 0,73397, son 61,56 euros mas 0,90 de cambio.
De aquí nos vamos a la fiesta montada en una plaza cercana en la que están haciendo un concierto salsero para celebrar las campanadas, algo que hacen pasadas las 12 de la noche. Estamos un rato más y nos retiramos a dormir, ya que el día 1 hay que salir hacia Mindo y no sabemos si hay autobuses.


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