domingo, 5 de enero de 2014

ECUADOR MINDO (3) 3-1-2014



Nos levantamos tempranico, 5:30, ya que hemos quedado en El Descanso a las 6:00 con Rotni, Pancho y Diego, su hijo, para hacer el avistamiento de aves en la Yellow House. Una vez reunidos nos dirigimos hacia la Yellow, a la que se accede por una calle en la esquina de la plaza central para tomar el primer desvío a la izquierda y llegar a la puerta de entrada.

Ya nos ha avisado Rotni que la entrada son 6 $, menos Diego que es menor y para 3 $. Nos internamos por el camino que nos lleva a unas vallas, las que traspasamos por sus puertas hasta tomar el sendero que nos llevará a visitar la zona boscosa para avistamiento de aves.

Al cruzar una de ellas, en cuanto nos ven, llegan 3 caballos, imaginamos que esperando que les den el alimento matinal, pero no lo llevamos. Pancho les hace un sonido típico de  los caballos y alguno le sigue.

Ya vamos viendo pequeños pajarillos y nos informa de cuales son. Pancho, que es muy majo, va viendo los grandes, y, aunque sea una paloma como la que hemos visto en la plaza, dice que es un gavilán, y otro que vemos en la punta de un árbol alto y seco, que es un halcón. Tampoco vamos viendo grandes cosas, pero sí algunos pequeños.

Más tarde se avistan dos tucanes, pero por breve periodo de tiempo. Al llegar a un claro del bosque, hay una caseta en la que paramos para un breve descanso y reposición de energías.

Seguimos la marcha poco después internándonos poco a poco en la espesa vegetación esperando la observación de algún quetzal y por más tiempo, pero ni el secretario de Rotni consigue la ansiada vista de los más importantes.

Llegado el momento, Pancho y su hijo Diego tienen que marcharse ya, porque tienen que hacer el check-out de su habitación en el hotel a las 11:00, así es que les acompaña el  secretario y nos quedamos con Rotni un rato más. Estamos unos 45 minutos más caminando por el frondoso bosque y las sendas estrechas hasta el regreso al hostel. Nuestra hora de salida de la habitación es a las 12:00, y aunque llegamos unos minutos tarde, como tenemos preparada ya la maleta,  nos da tiempo a darnos una rápida pero efectiva ducha.

Dejamos las maletas y nos vamos a comer al restaurante  El Chef, ya que hemos quedado con los chilenos en que se pasarían por  allí para pasar fotos de su tarjeta de memoria a un pendrive que lleva de 8 GB. Y, efectivamente, viene Pancho y pasa los datos al pen.

Terminamos de comer y vamos a buscar un taxi en la parada que hay enfrente de la iglesia, que aunque no hay ninguno, no tarda en llegar y negociamos para que nos transporte a la “Ye” para tomar un autobús en la carretera hasta San Miguel de los Bancos. Nos pide 3 $, pero cuando le decimos que pase por el hostel a recoger la maleta (y está a 200 metros) dice que entonces la tarifa con 4 $. Le pregunto extrañado por ello y dice: suban.

Recogemos los equipajes y nos transporta  a la carretera, a la “Ye”. Cuando le pago le doy una moneda de propina,  aparte de los 3 $, y cuando se da cuenta, vuelve a pedir el $ que pedía por recoger el equipaje. Se lo damos y esperamos en la carretera, junto con otras personas, a que pase el autobús que nos lleve a San Miguel de los Bancos.

No tarda en llegar, dejamos las maletas en el compartimento para ellas y nos subimos al bus de la compañía Aloa, pagando al revisor 0,50 $ por cada uno. Cuando alguien, bien desde dentro o desde fuera solicitaba parada, el bus paraba y bajaba o subía gente. Nos bajamos en la parada que efectúa, pero de saber  dónde estaba el hotel hubiésemos bajado enfrente.

Una vez en el hostal MIRADOR RÍO BLANCO, nos atiende Patricio, y nos da unos aposentos con 3 habitaciones y un recibidor amplio. Así podremos dormir tranquilos.

Nos tomamos un cortado detrás de una cristalera que nos separa de un comedor de aves, en el que vemos pájaros como la tangara azul y algunos  colibríes comiendo de los plátanos que les han puesto de alimento.

Víctor no se encuentra bien, va de diarrea, así es que dos pastillas de Fortasec, se tumba un rato a descansar y yo salgo a comprar algo de fruta para el día siguiente. Regreso con 5 plátanos, 4 manzanas, 4 peras, 7 melocotones pequeños y una fruta típica de la zona, más  unos pequeños bricks de leche, chocolatinas y una pastilla de chocolate.

Decidimos cenar en el restaurante del hotel Mirador del Río Blanco, muy bien considerado por los clientes que han estado aquí. Víctor se hace una sopa de pollo y yo una crema de champiñones, que está especial, y un plato de pollo al mango, sencillamente exquisito.

Hablamos con el dueño, el Sr. PATRICIO,  que es PURA AMABILIDAD, y nos informa de maravilla sobre los autobuses para el domingo a Papallacta, de la ruta que queremos hacer al día siguiente a Milpe, para ir nos reserva un taxi para las 6 de la mañana por 3 $ ida y 3 $ vuelta, y, dado que yo no me he acordado y le pregunto por una lavandería y a estas horas ya está cerrada, nos dice que no hay problema, que nos da una bolsa de plástico y que él la llevará mañana a la lavandería y a mediodía la tendremos seca y limpia. Cualquier cosa que le solicitas no tiene problemas en informarte o darte el plano de Ecuador que veníamos buscando. La atención de Patricio es exquisita y por ello está tan recomendado en los foros y blogs de internet.

Hoy he conseguido hablar con mami y Mercedes y me informan de que todo va igual.

Víctor está cansado y se acuesta y yo aunque pensaba quedarme a escribir, las condiciones no son buenas (ni escritorio, ni silla) y me entra sueño, decido irme a la “piltra”

No hay comentarios: