Nos levantamos tempranico, 5:30, ya que hemos quedado en El
Descanso a las 6:00 con Rotni, Pancho y Diego, su hijo, para hacer el
avistamiento de aves en la Yellow House.
Una vez reunidos nos dirigimos hacia
la Yellow, a la que se accede por una calle en la esquina de la plaza central para
tomar el primer desvío a la izquierda y llegar a la puerta de entrada.
Ya nos ha avisado Rotni que la entrada son 6 $, menos Diego
que es menor y para 3 $. Nos internamos por el camino que nos lleva a unas
vallas, las que traspasamos por sus puertas hasta tomar el sendero que nos
llevará a visitar la zona boscosa para avistamiento de aves.
Ya vamos viendo pequeños pajarillos y nos informa de cuales
son. Pancho, que es muy majo, va viendo los grandes, y, aunque sea una paloma
como la que hemos visto en la plaza, dice que es un gavilán, y otro que vemos
en la punta de un árbol alto y seco, que es un halcón. Tampoco vamos viendo
grandes cosas, pero sí algunos pequeños.
Más tarde se avistan dos tucanes, pero por breve periodo de
tiempo. Al llegar a un claro del bosque, hay una caseta en la que paramos para
un breve descanso y reposición de energías.
Seguimos la marcha poco después internándonos poco a poco en
la espesa vegetación esperando la observación de algún quetzal y por más
tiempo, pero ni el secretario de Rotni consigue la ansiada vista de los más
importantes.
Dejamos las maletas y nos vamos a comer al restaurante El Chef, ya que hemos quedado con los
chilenos en que se pasarían por allí
para pasar fotos de su tarjeta de memoria a un pendrive que lleva de 8 GB. Y,
efectivamente, viene Pancho y pasa los datos al pen. 
Terminamos de comer y vamos a buscar un taxi en la parada
que hay enfrente de la iglesia, que aunque no hay ninguno, no tarda en llegar y
negociamos para que nos transporte a la “Ye” para tomar un autobús en la
carretera hasta San Miguel de los Bancos. Nos pide 3 $, pero cuando le decimos
que pase por el hostel a recoger la maleta (y está a 200 metros) dice que
entonces la tarifa con 4 $. Le pregunto extrañado por ello y dice: suban.
Recogemos los equipajes y nos transporta a la carretera, a la “Ye”. Cuando le pago le
doy una moneda de propina, aparte de los
3 $, y cuando se da cuenta, vuelve a pedir el $ que pedía por recoger el
equipaje. Se lo damos y esperamos en la carretera, junto con otras personas, a
que pase el autobús que nos lleve a San Miguel de los Bancos.
No tarda en llegar, dejamos las maletas en el compartimento
para ellas y nos subimos al bus de la compañía Aloa, pagando al revisor 0,50 $
por cada uno. Cuando alguien, bien desde dentro o desde fuera solicitaba
parada, el bus paraba y bajaba o subía gente. Nos bajamos en la parada que
efectúa, pero de saber dónde estaba el
hotel hubiésemos bajado enfrente.
Una vez en el hostal MIRADOR RÍO BLANCO, nos atiende Patricio, y nos da unos
aposentos con 3 habitaciones y un recibidor amplio. Así podremos dormir
tranquilos.
Nos tomamos un cortado detrás de una cristalera que nos
separa de un comedor de aves, en el que vemos pájaros como la tangara azul y
algunos colibríes comiendo de los plátanos
que les han puesto de alimento.
Víctor no se encuentra bien, va de diarrea, así es que dos
pastillas de Fortasec, se tumba un rato a descansar y yo salgo a comprar algo
de fruta para el día siguiente. Regreso con 5 plátanos, 4 manzanas, 4 peras, 7
melocotones pequeños y una fruta típica de la zona, más unos pequeños bricks de leche, chocolatinas y
una pastilla de chocolate.
Decidimos cenar en el restaurante del hotel Mirador del Río
Blanco, muy bien considerado por los clientes que han estado aquí. Víctor se
hace una sopa de pollo y yo una crema de champiñones, que está especial, y un
plato de pollo al mango, sencillamente exquisito.
Hablamos con el dueño, el Sr. PATRICIO, que es PURA AMABILIDAD, y nos informa de
maravilla sobre los autobuses para el domingo a Papallacta, de la ruta que
queremos hacer al día siguiente a Milpe, para ir nos reserva un taxi para las 6
de la mañana por 3 $ ida y 3 $ vuelta, y, dado que yo no me he acordado y le
pregunto por una lavandería y a estas horas ya está cerrada, nos dice que no
hay problema, que nos da una bolsa de plástico y que él la llevará mañana a la
lavandería y a mediodía la tendremos seca y limpia. Cualquier cosa que le
solicitas no tiene problemas en informarte o darte el plano de Ecuador que
veníamos buscando. La atención
de Patricio es exquisita y por ello está tan
recomendado en los foros y blogs de internet.
Hoy he conseguido hablar con mami
y Mercedes y me informan de que todo va igual.
Víctor está cansado y se acuesta y
yo aunque pensaba quedarme a escribir, las condiciones no son buenas (ni
escritorio, ni silla) y me entra sueño, decido irme a la “piltra”

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