martes, 7 de enero de 2014

ECUADOR - PAPALLACTA 5-1-2014


Tal como quedamos la noche anterior, Víctor se levantaba pronto para ver el comedero o los bebederos del hotel, pero si llovía, quedábamos para desayunar a las 08:00. He despertado a las 07:25 y he oído a Víctor que estaba hablando con alguien, así es que eso quiere decir que estaba lloviendo, ya que de lo contrario, estaría aun viendo los pájaros o los colibríes. Efectivamente, estaba lloviendo y ha entrado para hacer la mochila y recoger las cosas. He hecho lo propio y hemos ido a desayunar al hotel, que nos han preparado café con leche, zumo de guayaba, mantequilla, mermelada, tostadas, sal y aceite de oliva (aunque de Argentina) y luego Víctor  repite de tostadas, y si le sientan bien estupendo, que va ligero.

Le pedimos la cuenta a Patricio, y de las dos noches de dormir, dos cortados el día de llegada, dos cenas y una comida y el desayuno de hoy, nos cobra 129 $, más 6 $ por la colada de la ropa. Me daba todas las notas, pero ni las he revisado.

Nos ha contado un poco la historia de cómo comenzó el negocio de este hotel.  Su padre tenía unas tierras en esta población, que eran, en parte, los terrenos que ahora tiene MILPE, donde estuvimos ayer pajareando y que vendieron parcialmente y aún le quedan unas hectáreas allí. También tenían el terreno donde ahora se encuentra el hotel, y venían a menudo para venderlo, pero eran malos tiempos con la moneda, el sucre, y nadie lo compraba. Por aquella época llego una compañía petrolífera, y consecuentemente, con muchos empleados, por lo que comenzaron alquilándoles las cabañas, y luego también necesitaban en consecuencia comida,  por lo que pensaron que contrataban a una señora en la cocina, que fue quien les comenzó en esta tesitura, así es que desde el año 2000 poco a poco fueron ampliando el negocio.

O como el comedero de pájaros, que resultó un día que un pájaro se puso junto a la ventana o cristalera que tenían, y pensaron en ponerle un trozo de plátano para que se alimentara, y se lo comió, así es que otro día le pusieron uno entero, y vinieron más especies de pájaros; posteriormente le compraron a la vecina una parte del terreno que colindaba con ellos y en el que tenía pollos y gallinas, y pusieron un madero para poner los plátanos, y……… ahora, ahí está, con un restaurante en el que cocinan de maravilla, y platos distintos,(riquísimo el pollo al mango, o cerdo a la canela, o cerdo al coco y piña, etc. Etc)  y ampliando, ya que estos días hemos visto que entraban grandes cristales y armazones, y nos ha comentado que va a hacer una suite, que, con las vistas que tiene desde su posición, será como para quedarse muchos días.

Bueno nos despedimos de él porque con lo que platica y su generosa amabilidad, nunca terminaríamos.
 

Salimos para tomar el bus y nos vamos al centro de la población, donde hay más espacio para meter las maletas en el maletero del autobús, pero que igualmente pararía delante del hotel y subiríamos. No tenemos que subir en los de la compañía Flor del Valle, ya que esos  tienen una terminal propia y no enlaza bien con la terminal que salen los autobuses hacia Papallacta, o sea la terminal de Quitumbe. El primero que llega no para porque va a dar la vuelta y va a ir en sentido contrario. El siguiente es de la compañía de transportes Aloag, y estos sí que van a la otra terminal, y que, aunque le preguntamos si va a la terminal de Quitumbe, no nos contesta y luego nos informa que en la terminal de Carcelén, nos acoplará en un bus que nos lleve a la otra terminal.

En efecto, cuando llegamos a Carcelen, nos indica que subamos a otro bus que nos llevará a Quitumbe y que sale en unos 20 minutos. De San Miguel de los Bancos a Carcelen 2,5 $, con salida a las 9:20 y llegada a las 11:30, y de aquí a Quitumbe 1 $, con salida a las 11:50 y llegada a las 12:30, o sea cruzarnos todo Quito, que es larguísimo aunque por autovía.

Nada más llegar, preguntamos y buscamos los autobuses que van al Oriente y sacamos el  billete, 2 $ cada uno,  y deprisa al WC y a comprar unas papas y agua ya que el autobús a Papallacta sale a las 13:00.


 Con las papas, algo de fruta que nos quedaba, unos cuadraditos dulces de coco y otros de semillas que hemos comprado a un vendedor en el anterior bus, engañamos al estómago. Para la noche esperemos sea mejor.

Lo mismo que en el autobús de San Miguel a Quito ha habido un vendedor, en este caso de productos dulces energéticos, en el de Carcelen a Quitumbe, ha habido otro que vendía productos artesanales para seguir con sus estudios; o cuando estábamos parados en Carcelen que ha subido otro diciendo que él y su familia, 4 miembros, había extraviado la billetera y no tenían plata para viajar a su ciudad, donde regentaba un negocio y que les atendería con sumo gusto, que le ayudasen con unos dólares ahora; o poco antes de salir otro vendedor ofreciendo seco de pollo.

Llegamos a Papallacta y el autobús nos deja en la Ye de entrada al pueblo, por lo que tomamos un taxi que nos acerque a la Choza de Don Wilson, dejar las maletas y marchar a las termas. Cuando entramos en la Choza, nos dicen que están completos, que no tenemos reserva, que con quien hablamos. Le informamos que con una mujer y dice que estaba recién llegada de vacaciones y que no sabría que estaba todo completo, (pienso que es una excusa, ha llegado antes alguien, ha pagado y el dinero en mano es dinero en mano).  Nos ofrecen el caro hotel de su hija pero nos vamos al Hostal Coturpa, en el que tienen una habitación  con dos camas, por 17,50 $ cada uno.

Dejamos las maletas, y junto con el bañador, la toalla y las zapatillas, nos dirigimos a las termas, que pagando una entrada de 7,50 $ cada uno, nos vamos a dar unos relajantes baños en aguas termales de buena temperatura. Alquilamos una taquilla por 0,50 $ y un depósito de 5$ y una vez cambiados, a la duchita y a la primera piscina, con agua caliente a unos 38º o 39º, en unos momentos con jacuzzi, y en la que notamos en gran medida la diferencia de temperatura del  agua y del exterior. Decidimos marcharnos a probar la temperatura de otra piscina, esta está más caliente y después de mucho rato cuando salimos, no se nota tanto la temperatura.

Ahora tenemos que probar otra, aunque en ésta hay poca agua pero muy caliente, y pruebo la diferencia de temperatura del agua del río que pasa al lado con la de las piscinas ¡¡¡¡¡que diferencia!!!!!! Luego vamos a tomarnos un jugo de frutas, pero no tienen y nos hacemos un gran vaso de variedad de frutas, para una ver terminada esta ensalada, volver a darnos  un último baño en la termal más caliente, en la que hay que tener cuidado con la cascadita que el agua que cae está como hirviendo.

Nos secamos y cambiamos tras tan relajante experiencia y salimos  para acercarnos al hotel que está al lado de las termas (vaya hotel) para que nos pidan un taxi que nos acerque al hostal Coturpa. La bajada por 2 $, pero cuando llegamos al hostal, no dan cenas, todo está cerrado, solamente están abiertos los restaurantes al lado de las termas y unos que hay en la Ye de entrada al pueblo, a unos 350 metros.

Allí nos dirigimos pero todos están cerrados y solamente queda uno en el que tienen fritada, la que compramos por 7 $ las dos raciones y regresamos al hostal para comérnosla. Está fría e incomible, pero bueno, no hay otra cosa. Muchos trozos de carne con grasa, acompañada por maíz muy hervido. Esto acompañado por la botellita de vino que me sobro en el aeropuerto de Madrid, y un poco de chocolate que llevamos en la mochila es la cena que nos toca hoy.


En el hostal no tienen WIFI, por lo que reservamos ya taxi para el día siguiente a las 06:00 de la mañana, que nos iremos a ver una ruta de pájaros que Víctor había mirado anteriormente  por internet.

A la habitación y a descansar.






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