Vamos a visitar una parte del Parque Nacional de Cajas por
lo que madrugamos, y nos vamos caminando a la terminal terrestre que la tenemos
a 15 minutos. Desayuno continental para mí y completo (con seco de pollo) para
Víctor con 4 plátanos por 6,25 $ todo, para seguir a la compra del boleto para el autobús, pero nos dicen
que se paga en el bus, así es que no
cogemos el que sale a las 07:00 y cogemos con más tranquilidad el de las 07:30,
para llegar al Centro de Registro de entradas a las 8:30. Hay que registrarse
ya que, según nos informan, al cierre si no ha regresado alguno de los
visitantes inician la búsqueda, ya que en la noche las temperaturas suelen
bajar muchos grados y tener peligro de perecer por el frío.
Nos informan de las distintas rutas y niveles de las mismas
que se pueden hacer y los consabidos
modos de actuar en un Parque Nacional.
Elegimos la ruta 3, (hay 8 rutas a
elección)
el Valle de Quinuas, de dificultad moderada, con una distancia de 8,08
Km. y un tiempo aproximado de 6 horas 55 minutos, y por la que vamos a ver
varias de las lagunas del parque, como Laguna Pallcacocha,
laguna Perro Grande,
Laguna Unidas y sector de Quinuas, comenzando en una algo menos de 3.874 msnm. (ésta es la de
comenzar el sendero y la entrada está más abajo) y subiremos hasta los 4.142
msnm.
Elegimos la ruta 3, (hay 8 rutas a
elección)
No tienen mapas de los senderos, y ésto es algo que hemos
observado anteriormente, que la atención al turismo no es su fuerte, por lo que
tomamos fotografías de los planos que tienen allí para orientarnos
posteriormente en caso necesario. Aunque en principio nos indican que hay que
subir hasta el inicio de la ruta por la carretera, insistimos y uno de los guardas del Parque,
nos indica otro camino que no es por la carretera y es más ameno y menos peligroso.
No tardamos en ver una liebre del páramo y más adelante una
llama
con muchísima lana, mientras nos hacemos una foto con la Laguna Toreadora
detrás y el Cerro San Luis, con una altitud de 4.264 msnm. que tiene otra
excursión pero es de dificultad alta y casi de escalada. No tocamos la
carretera salvo para cruzarla e iniciamos la ruta en un lugar que hay varios
lugareños con caballos bien cargados de bultos, y declinamos hacer la parte de
la herradura que va más a la izquierda y que no sabemos bien el desnivel.
En unos momentos vemos que vienen caravanas con caballos que
nos cruzamos, y en otros momentos son caravanas de personas con caballos que
nos adelantan, una de ellas una familia con un niño de corta edad siguiendo a
su padre,
y una mujer con su hijo más pequeño sujeto con una manta a su
espalda.
La subida, aunque no es un gran desnivel, se nota mucho,
bien sea por la altitud o porque aún llevo parte del constipado, de todas
formas no quiero forzar y camino despacio para no tener el peligroso “mal de
altura”.
Llegamos a la zona de más altura y, mientras Víctor descansa un poco
y
se pone al abrigo, ya que hace frío (yo voy en plan cebolla, poniéndome y
quitándome capas) subo a la colina por donde se han marchado las caravanas
para ver su trayectoria.
Una vez arriba se divisa un valle precioso, con alguna casa o aldea muy al fondo, y que es por el que hubiésemos venido de hacer la zona de la “Herradura”.
Llegamos a la zona de más altura y, mientras Víctor descansa un poco
Una vez arriba se divisa un valle precioso, con alguna casa o aldea muy al fondo, y que es por el que hubiésemos venido de hacer la zona de la “Herradura”.


Ahora ya nos toca todo de bajada, por lo que ya no tenemos miedo al “mal de altura” y aunque no vemos mucha actividad pajarera, sí que vemos un águila……… Vamos viendo muchas lagunas que va pasando el agua de unas a otras, y tenemos que darnos prisa ya que son las 16:00 y no divisamos el final, aunque vamos siguiendo las marcas blancas y azules del itinerario, y la atención es hasta las 16:30.
Por estas alturas también hay cosas bonitas.
Llegamos al final del trayecto pero aquí no hay ningún puesto de control como nos habían informado a la llegada, por lo que no sabemos cómo debemos actuar. Lo que hemos leído en la Lonely es que una vez en la carretera cojamos cualquier autobús que se dirija a Cuenca, pero a mí no me hace cogerlo sin avisar de que ya hemos llegado y comiencen a buscarnos. Víctor dice que llamará una vez tenga cobertura y que ellos lo hacen mal; finalmente decidimos bajar caminando por la carretera hasta un lugar de casas que hay más abajo, para preguntar allí o informarnos.
Duchita y nos vamos a cenar al restaurante Las Campanas,
cerca del hotel y que nos han recomendado en el mismo. Nos hacemos un Filete
especial de la casa, por 11 $ y un filete a la piña, por 12 $, con 2 Pilsener,
por un total de 33 $, con el impuesto y servicio incluido.
Hemos estado valorando varias opciones: visitar las ruinas
de Ingapirca, bien por la mañana o por la tarde, visitar la ciudad de Cuenca,
bien caminando o en el bus turístico, irnos a ver la zona de Cotopatxi, la ruta
de Quilotoa, la laguna de LLaviucu, ir a los baños termales y finalmente decidimos
quedarnos esta noche en el hotel, al día siguiente ir a la laguna de Llaviucu,
por la tarde los baños o visitar Cuenca y por la noche marcharnos en un bus
nocturno a Quito, que en principio son unas 9 a 11 horas, según informa la
Lonely.


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