Otra vez nos levantamos temprano, a las 5,30, ya que a las 6
nos recoge un taxi para llevarnos a
Guango Lodge, que abren a las 6,30. Llegamos pronto, a las 6,15, y nos
esperamos, pero un fallo, ayer no avisamos que íbamos a ir y en consecuencia,
aunque abran a las 6:30, como no esperan a nadie no sabemos si abrirán. En
efecto, a esa hora no abre nadie, y aunque intentamos llamar por teléfono, no
hay cobertura, esperamos un rato más y
en vistas de que nadie da señales de vida, Víctor que lleva los deberes hechos,
mira en sus datos del móvil y hay una ruta que sale al lado del puente del río
Guango, por la montaña y decidimos hacerla, aunque sigue lloviendo poquico pero
con esa agüica o chirimiri que no para. Vamos viendo algún pajarico pero poco a
poco comienza a llover más y aunque
hacemos inventos para colgar el paraguas abierto a la mochila, no son del todo
efectivos, (como me he acordado de Carmelo, de Huesca, el del viaje a Indonesia
y su famosa CINTA AMERICANA) y tenemos que estar con el paraguas en una mano y
los prismáticos en la otra, y cuando no, la cámara de fotos. Llegamos hasta una
zona que pone una flecha indicando “cascada”
así es que seguimos, a veces
llueve más, a veces parece que para y llegamos a la cascada. Ya se han hecho las 8:15, y decidimos volver,
aunque de camino, vemos que cruzando la carretera hay una senda que tiene buena
pinta y en la entrada no hay ni valla ni otra indicación que prohiba la
entrada, así es que vamos a investigar.
A la entrada ya vemos alguna especie nueva y alguna mariposa grande.
Seguimos el sendero que luego baja hacia un río y a él nos dirigimos.
Llegamos hasta el mismo y es un río de
aguas bravas.
Pasamos un rato admirándolo y seguimos un poco su curso hacia la
parte alta y…… ¡¡olé!! Vemos unos patos
torrenteros, macho y hembra, preciosos, descarga a tope de instantáneas, con
las ganas que teníamos. Los patos están inquietos, emitiendo sonidos
continuamente, y de momento Víctor comenta, ¡¡están con las crías!! Es un
espectáculo porque se tiran a los rápidos del río,
salen para controlar a las
crías, vuelven a seguir, así hasta que
los perdemos de vista.
Es una hora en que no es para comer ni es para cenar, ya que
nos han recomendado el Rte. MATAMBRE, y donde asimismo lo recomienda la Lonely
Planet.
Tiene Víctor buenas ideas y vamos a tomarnos un batido de frutas al
malecón para disfrutar de tranquilidad, engañar el estómago pero no matarlo de
hambre.
Regresamos al hotel, duchica y cambio de ropa y vamos a por la tan esperada buena cena. Cuando llegamos al restaurante, “chafun” que dice alguien, está cerrado.
La decisión está clara, ya que a Víctor le hacía comer en unos puestos que ponen en la calle, con platos a base de chuleta a la brasa, pollo a la brasa, alitas, con arroz y menestra.

Nos sentamos pero como no tienen cerveza, les pregunto dónde puedo comprar y cerca hay una tienda donde compro 3 Budweisser, que serán las que acompañaran a la chuleta, pollo y alitas de pollo, acompañadas de arroz y menestra (esta vez de panizo) que hemos pedido para cenar.
A la entrada ya vemos alguna especie nueva y alguna mariposa grande.
En el mismo lugar vemos a otra pareja, esta vez de 2 cinclos
gorriblancos.
Así que también los disfrutamos en vivo y en fotografías. Salimos
de la senda contigua al cauce del río y seguimos otra que nos lleva hacia una
casa, en la que nos cruzamos con otras personas, por lo que creemos que nos
encontramos dentro de los senderos que veníamos a visitar, pero que ya se han
hecho las 9:45 por lo que decidimos salir por donde habíamos entrado y entrar
por la puerta principal de esta hacienda.
A la entrada ya vemos que han venido más personas, hay una
furgoneta de transporte de unas 10 o 12 plazas, y un microbús
.Me adentro en la propiedad para saber si había más bebederos o si podíamos tomar un café con leche calentico, me dicen que sí, pero
Seguimos un poco y ya vemos que están los bebederos de los colibríes, y hay una persona del oriente con un megaobjetivo impresionante,
Me adentro en la propiedad para saber si había más bebederos
o si podíamos tomar un café con leche calentico, me dicen que sí, pero que hay que pagar 5 $ por entrar en la
propiedad, así es que, dado que son ya las 10:15, decidimos volver al pueblo
para darnos una ducha, recoger las cosas y salir a la carretera a tomar el bus
hasta Baeza, para comer y seguir ruta hasta Coca.
Como esto es lo que Víctor quería por si veíamos algún tipo de colibrí distinto a los que habíamos visto, ya que estamos a 3.250 msnm., estamos un rato disfrutando y ejercitando el dedo índice de la mano derecha, cruzándose ellos por nuestro lado, sin dar tiempo a apretar el gatillo.

.Me adentro en la propiedad para saber si había más bebederos o si podíamos tomar un café con leche calentico, me dicen que sí, pero
Me adentro en la propiedad para saber si había más bebederos
o si podíamos tomar un café con leche calentico, me dicen que sí, pero que hay que pagar 5 $ por entrar en la
propiedad, así es que, dado que son ya las 10:15, decidimos volver al pueblo
para darnos una ducha, recoger las cosas y salir a la carretera a tomar el bus
hasta Baeza, para comer y seguir ruta hasta Coca.
Seguimos un poco y ya vemos que están los bebederos de los colibríes, y hay una persona del oriente con un megaobjetivo impresionante,
Me adentro en la propiedad para saber si había más bebederos
o si podíamos tomar un café con leche calentico, me dicen que sí, pero que hay que pagar 5 $ por entrar en la
propiedad, así es que, dado que son ya las 10:15, decidimos volver al pueblo
para darnos una ducha, recoger las cosas y salir a la carretera a tomar el bus
hasta Baeza, para comer y seguir ruta hasta Coca.
Como esto es lo que Víctor quería por si veíamos algún tipo de colibrí distinto a los que habíamos visto, ya que estamos a 3.250 msnm., estamos un rato disfrutando y ejercitando el dedo índice de la mano derecha, cruzándose ellos por nuestro lado, sin dar tiempo a apretar el gatillo.
Subimos hasta el puente del río y con un poco de cobertura
que tiene el móvil llamamos al taxista que nos trajo para que vuelva a recogernos y llevarnos de vuelta
al hostal Coturpa. En unos minutos llega, nos recoge y vamos al hostel. Duchita
y vamos a la Ye de entrada al pueblo que es donde está la parada de los
autobuses.
Al poco rato llega uno, así es que ese nos va bien hasta Baeza, para comer allí y después seguir hasta Coca.
Al poco rato llega uno, así es que ese nos va bien hasta Baeza, para comer allí y después seguir hasta Coca.
Pasa el cobrador y le pagamos los pasajes, 2 $ cada
uno. En la última fila hay dos asientos
así es que nos colocamos en la fila de los revoltosos. En un momento informan
de la Ye de Baeza, y Víctor se acerca para informarse de si es el lugar donde
hemos de bajar. Aquí se bajan muchas personas y suben otras. Cuando llega me
dice que menos mal que ha ido a preguntar, ya que seguimos en el mismo autobús
y nos dejará en el cruce para ir a Coca, pagándole la diferencia que son 4 $.
Bueno, otra vez nos quedamos sin comer; el día anterior porque llegamos justo a tiempo de tomar el bus a Papallacta, por la noche porque no había ningún sitio para cenar, y hoy porque proseguimos en el mismo bus, esperemos esta noche cenar a gusto y reponer energías convenientemente. No obstante, como en muchas ocasiones sube un señor vendiendo patatas, agua, etc., y compramos agua y patatas, algo es algo.
Bueno, otra vez nos quedamos sin comer; el día anterior porque llegamos justo a tiempo de tomar el bus a Papallacta, por la noche porque no había ningún sitio para cenar, y hoy porque proseguimos en el mismo bus, esperemos esta noche cenar a gusto y reponer energías convenientemente. No obstante, como en muchas ocasiones sube un señor vendiendo patatas, agua, etc., y compramos agua y patatas, algo es algo.
En el cruce a Coca nos avisa el cobrador, nos bajamos y
cruzamos para tomar el bus que nos lleve a destino. Poco tarda en llegar.
Dejamos las maletas en el maletero y subimos ¡¡¡¡¡¡¡¡¡Va todo lleno y personas
de pie!!!!!!!!!!! Bueno nos toca ir de pie hasta no sabemos cuando, ya que la
experiencia es que la gente sube y baja en los lugares más insospechados. Le
pago al cobrador, un chaval joven, indicándole 2 boletos a Coca, y me pide 6 $, pero luego nos pide 6 $ más, y
es que son cada uno.
Al rato se hacen varios sitios y después de unas personas mayores, consigo un sitio y me siento. Víctor queda de pie y al cargo de las mochilas y chaquetas. Al rato se sienta y luego me comenta que ha estado a punto de vomitar por la velocidad y las curvas de la carretera. Desde las 12:00 que hemos salido de Papallacta, son casi las 17:00 cuando llegamos a Coca.

Al rato se hacen varios sitios y después de unas personas mayores, consigo un sitio y me siento. Víctor queda de pie y al cargo de las mochilas y chaquetas. Al rato se sienta y luego me comenta que ha estado a punto de vomitar por la velocidad y las curvas de la carretera. Desde las 12:00 que hemos salido de Papallacta, son casi las 17:00 cuando llegamos a Coca.
La llegada a Coca se efectúa en la estación de autobuses,
por lo que tomamos un taxi y nos lleva hasta el hostal La Lojanita, que lo
hemos cambiado ya que teníamos previsto quedarnos en el hostal Santamaría pero
resulta que no tienen WIFI, así que preferimos pagar un poco más y poder
comunicarnos. Solicitamos habitación sin aire acondicionado y con ventilador y
nos piden 16$. Pensamos que es por persona, pero no, es por habitación. El
ventilador muy ruidoso ya que no dejará dormir, pero la habitación está bien,
aunque de madrugada alguien pone la música en la calle y es un latazo.
Salimos casi de inmediato ya que tenemos que ir a pagar los
700 $ que nos cuestan los 4 días/3noches en el Yarina Ecolodge en el río Napo
al Hostal Oasis, que una vez preguntado está en el embarcadero, cerca del
malecón, entre en puente nuevo y el viejo. Una vez allí nos atiende Fernando Sanmiguel, el presidente de Yuturi Adventure Ecotours, el
dueño de la empresa, quien nos cobra y como recibí nos firma al dorso de una tarjeta suya, y nos explican algunas cosas de la
estancia y cosas que hay que llevar. Nos despedimos hasta el día siguiente a
las 9:00 que nos recogerá una barca y nos llevará a lugar de disfrute de los
siguientes días. Nos informan que si hubiésemos llegado antes nos podíamos
haber ido con un grupo que había salido antes, aunque Víctor lo ha organizado
para hacer unas actividades concretas cada día y tampoco es cuestión de modificarlas.
Regresamos al hotel, duchica y cambio de ropa y vamos a por la tan esperada buena cena. Cuando llegamos al restaurante, “chafun” que dice alguien, está cerrado.
La decisión está clara, ya que a Víctor le hacía comer en unos puestos que ponen en la calle, con platos a base de chuleta a la brasa, pollo a la brasa, alitas, con arroz y menestra.
Nos sentamos pero como no tienen cerveza, les pregunto dónde puedo comprar y cerca hay una tienda donde compro 3 Budweisser, que serán las que acompañaran a la chuleta, pollo y alitas de pollo, acompañadas de arroz y menestra (esta vez de panizo) que hemos pedido para cenar.
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