Hemos llegado muy de mañana, a las 5:00 a la terminal de
Quitumbe, después de un viaje malísimo, los asientos malos, incómodos, el baño
que hay en el autobús estaba cerrado, casi no hemos podido pegar ojo, y a una
hora de la madrugada de la cual no quiero acordarme, se ha acomodado una
temperatura que casi he tenido que sacar los guantes, y Víctor esta mañana lo ha notado y solo buscaba
un desayuno para tomarse una sopa calentica que le templase el cuerpo.
Como era tan temprano nos hemos quedado un rato en la terminal y luego hemos cogido el Eco-vía, por 0,25 $, para venir a la Mariscal, previo traslado de autobús en Terminal Marín – Los chitos, en el centro, y bajar en la parada Manuela Cañizares.
Como era tan temprano nos hemos quedado un rato en la terminal y luego hemos cogido el Eco-vía, por 0,25 $, para venir a la Mariscal, previo traslado de autobús en Terminal Marín – Los chitos, en el centro, y bajar en la parada Manuela Cañizares.
Aunque habíamos avisado de que llegaríamos temprano (quizás
no tanto) llegamos al hostel y el de guardia no sabe nada, pero pregunta y nos
abre y check-in de la habitación nº 3. Nos instalamos y bajamos a tomarnos un
desayuno continental al lado, por 3 $, se nota que estamos en la Mariscal, pero
bueno, bollo con queso y jamón dulce,
jugo de papaya, huevo revuelto y café con leche. Regresamos y Víctor quiere
descansar un rato hasta las 11:00 más o menos.
En principio nos dirigimos al Jardín Botánico, que está al
lado del parque de La Carolina, pero cuando llegamos o es muy pequeño, o los
lugares que encontramos son muy pequeños para lo que buscamos, así es que
decidimos hacer una ruta de pajareo que ha encontrado por internet, en un
pueblo que se llama Puembo, para lo cual cogemos el Eco-vía hasta la estación
Río Coca, por como siempre 0,25 $, desde donde tomamos un autobús de los azules
hacia la YE de Puembo, y desde aquí andando en busca de la ruta.
En la carretera encontramos un restaurante, en el que
comemos una sopa de gallina y seco de pollo para Víctor y churrasco con
Pilsener para mí, por 13 $ en total. Preguntamos cómo se va para ir al cañón del Chiche,
nos dan unas informaciones que no terminan de convencernos.
Las seguimos y a medida que vamos preguntando la cosa se pone más difícil, no coinciden las informaciones sacadas de internet, con las del restaurante ni con las de otra persona que preguntamos de camino.
Llegamos al cañón y meditando la decisión a tomar, llega una persona mayor que nos informa que antes había sendas pero que ahora la gente del pueblo ya no las limpia y están cortadas.
Entretanto aparece una familia que sube por una de las sendas y nos informa que vienen del río, de la ruta de las bicicletas, donde hay túneles en una antigua vía de tren, y que se puede bajar, y la subida por la otra parte se hace al pueblo de los Arenales. Se brinda a acompañarnos un tramo de la bajada para indicarnos la ruta y le hacemos caso.

Las seguimos y a medida que vamos preguntando la cosa se pone más difícil, no coinciden las informaciones sacadas de internet, con las del restaurante ni con las de otra persona que preguntamos de camino.
Llegamos al cañón y meditando la decisión a tomar, llega una persona mayor que nos informa que antes había sendas pero que ahora la gente del pueblo ya no las limpia y están cortadas.
Entretanto aparece una familia que sube por una de las sendas y nos informa que vienen del río, de la ruta de las bicicletas, donde hay túneles en una antigua vía de tren, y que se puede bajar, y la subida por la otra parte se hace al pueblo de los Arenales. Se brinda a acompañarnos un tramo de la bajada para indicarnos la ruta y le hacemos caso.
La ruta de bajada es de una pendiente bárbara, a tramos un
poco peligrosa, y en algún tramo con bastante peligro por lo estrecha.
Una vez bajo, seguimos el cauce del río hasta llegar al puente que cruzamos y por una subida amplia, llegamos al pueblo para buscar la parada de los autobuses que nos devuelvan a la terminal Río Coca y coger el Eco-vía hasta la zona de la Mariscal.
Víctor sigue constipado y necesita de su caldo de lo que sea pero calentico y que entone el cuerpo y como no hay bares donde sirvan meriendas, nos metemos en uno argentino en el que se hace una plato de sopa y unos aros de cebolla rebozados, y por mi parte un plato de camarones y calamares apanados, con una Pilsener bien fría.
Una vez bajo, seguimos el cauce del río hasta llegar al puente que cruzamos y por una subida amplia, llegamos al pueblo para buscar la parada de los autobuses que nos devuelvan a la terminal Río Coca y coger el Eco-vía hasta la zona de la Mariscal.
Víctor sigue constipado y necesita de su caldo de lo que sea pero calentico y que entone el cuerpo y como no hay bares donde sirvan meriendas, nos metemos en uno argentino en el que se hace una plato de sopa y unos aros de cebolla rebozados, y por mi parte un plato de camarones y calamares apanados, con una Pilsener bien fría.
Quedamos para el día siguiente, si nos encontramos bien y
hay buena visibilidad, hacer la ascensión al volcán Pichincha subiendo en taxi
y bajando en el TeleferiQo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario